Aquí una recopilación de las preguntas más frecuentes que nos han preguntando en los últimos años sobre un Seguro de Cáncer de Mama:


¿Qué es el cáncer de mama?
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El cáncer se origina cuando las células comienzan a crecer sin control. Las células en casi cualquier parte del cuerpo pueden convertirse en cáncer y pueden extenderse a otras áreas del cuerpo. Para aprender más acerca de cómo los cánceres comienzan y se propagan, lea ¿Qué es cáncer?

El cáncer de mama (o cáncer de mama) es un tumor maligno que se origina en las células del seno. Un tumor maligno es un grupo de células cancerosas que pueden crecer penetrando (invadiendo) los tejidos circundantes o que pueden propagarse (hacer metástasis) a áreas distantes del cuerpo. Esta enfermedad ocurre casi exclusivamente en las mujeres, pero los hombres también la pueden padecer.

Esta informacion se refiere únicamente al cáncer de mama en las mujeres. Para información sobre el cáncer de mama en los hombres, lea nuestro documento Breast Cancer in Men.

El seno normal

Para aprender sobre el cáncer de mama, resulta útil tener cierto conocimiento básico sobre la estructura normal de los senos, mostrada en el diagrama que aparece a continuación.

El seno femenino consiste principalmente en lobulillos (glándulas productoras de leche), conductos (tubos diminutos que llevan la leche desde los lobulillos al pezón) y estroma (el tejido adiposo y el tejido conectivo que rodean los conductos y los lobulillos, los vasos sanguíneos y los vasos linfáticos).

La mayoría de los cánceres de seno comienza en las células que recubren los conductos (cánceres ductales). Algunos cánceres de seno se originan en las células que recubren los lobulillos (cánceres lobulillares), mientras que un pequeño número se origina en otros tejidos.

El sistema linfático del seno

Es importante entender el sistema linfático, ya que el cáncer de mama se puede propagar a través de este sistema. Este sistema tiene varias partes.

Los ganglios linfáticos son pequeñas agrupaciones en forma de fríjol de células del sistema inmunológico (importantes en la lucha contra las infecciones) que se interconectan mediante los vasos linfáticos. Los vasos linfáticos son similares a venas pequeñas, excepto que transportan un líquido claro llamado linfa (en lugar de sangre) fuera del seno. La linfa contiene líquido intersticial y productos de desecho, así como células del sistema inmunológico. Las células del cáncer de mama pueden ingresar en los vasos linfáticos y comenzar a crecer en los ganglios linfáticos.

La mayoría de los vasos linfáticos del seno conduce a los ganglios linfáticos en las axilas (ganglios axilares). Algunos vasos linfáticos conducen a los ganglios linfáticos dentro del tórax (ganglios mamarios internos) y en la parte superior o inferior de la clavícula (ganglios supraclaviculares o infraclaviculares).

Si las células cancerosas se han propagado a los ganglios linfáticos, existe una probabilidad mayor de que las células también hayan alcanzado el torrente sanguíneo y se hayan propagado (metástasis) a otros lugares del cuerpo. Mientras más ganglios linfáticos haya con células cancerosas del seno, mayor es la probabilidad de que el cáncer también sea encontrado en otros órganos. Debido a esto, encontrar cáncer en uno o más ganglios linfáticos a menudo afecta el plan de tratamiento. Aun así, no todas las mujeres con células cancerosas en sus ganglios linfáticos presentan metástasis, y es posible que algunas mujeres no tengan células cancerosas en sus ganglios linfáticos y luego presentar metástasis.

Protuberancias benignas en los senos

La mayoría de las protuberancias o masas en el seno no son cancerosas, sino benignas. A pesar de esto, en algunos casos puede ser necesario hacer una biopsia (tomar muestras y observarlas con un microscopio para confirmar que no se trata de cáncer).

Fibrosis y quistes

La mayoría de las protuberancias resulta ser causada por fibrosis, quistes, o ambos. Estos son cambios benignos en el tejido del seno que se presentan en muchas mujeres en algún momento de sus vidas. (A veces se les conoce como cambios fibroquísticos, y en el pasado se les llamaba enfermedad fibroquística). La fibrosis se refiere a la formación de tejido parecido a una cicatriz (fibroso), y los quistes son sacos llenos de líquido. Estas afecciones son con más frecuencia diagnosticadas por un médico basándose en los síntomas, tal como protuberancias, inflamación e hipersensibilidad o dolor en los senos. Estos síntomas tienden a empeorar justo antes de comenzar el periodo menstrual de una mujer. Es posible que se sientan protuberancias en los senos, y algunas veces puede salir un líquido transparente o ligeramente turbio de los pezones.

Fibroadenomas y papilomas intraductales

Los tumores benignos del seno, como los fibroadenomas o los papilomas intraductales, son crecimientos anormales, pero no son cancerosos y no se propagan del seno hacia otros órganos. No son una afección que represente una amenaza para la vida.

No obstante, algunas afecciones benignas del seno siguen siendo importantes porque las mujeres con estas afecciones tienen un mayor riesgo de padecer cáncer de mama.

¿Qué indican las estadísticas cáncer de mama?
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El cáncer de mama es el cáncer más común entre las mujeres estadounidenses, excluyendo el cáncer de piel. Alrededor de 1 de cada 8 (12%) mujeres en los Estados Unidos padecerá cáncer de mama invasivo durante el transcurso de su vida.

Para el año 2015, los cálculos de la Sociedad Americana Contra El Cáncer para este cáncer en los Estados Unidos son:

Estadísticas cáncer de mama

Alrededor de 231,840 nuevos casos de cáncer de mama invasivo serán diagnosticados en las mujeres de este país.
Alrededor de 60,290 nuevos casos de carcinoma in situ (CIS) serán diagnosticados (el CIS no es invasivo y es la forma más temprana de cáncer de mama).
Alrededor de 40,290 mujeres morirán de cáncer de mama.

Después de aumentar por más de dos décadas, las tasas de incidencia del cáncer de mama en las mujeres comenzaron a disminuir en 2000 para luego descender aproximadamente 7% desde 2002 a 2003. Se cree que esta gran reducción se debe a un menor uso de terapia hormonal después de la menopausia que ocurrió después de los resultados de Women’s Health Initiative publicados en 2002. Este estudio relacionó el uso de terapia hormonal con un riesgo aumentado de cáncer de mama y de enfermedades cardiacas. En los últimos años, las tasas de incidencia se han mantenido estables en las mujeres blancas, pero han aumentado ligeramente en las mujeres de la raza negra.

El cáncer de mama es la segunda causa principal de muerte por cáncer en las mujeres, siendo la primera el cáncer de pulmón. La probabilidad de que el cáncer de mama sea responsable de la muerte de una mujer es de aproximadamente 1 en 36 (alrededor de tres por ciento). Las tasas de mortalidad del cáncer de mama han ido disminuyendo desde 1989, reportándose la mayor disminución en las mujeres menores de 50 años de edad. Se cree que estos descensos son el resultado de la detección más temprana mediante pruebas, un mejor acceso a la información y los avances en los tratamientos.

Actualmente, existen más de 2.8 millones de sobrevivientes del cáncer de mama en los Estados Unidos. (Esto incluye a las mujeres que aún están en tratamiento y aquellas que han completado el tratamiento).

¿Cuáles son los factores de riesgo del cáncer de mama?
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Un factor de riesgo es todo aquello que afecta la probabilidad de que usted padezca una enfermedad, como por ejemplo el cáncer. Los distintos tipos de cáncer tienen diferentes factores de riesgo. Por ejemplo, la exposición de la piel a la luz solar intensa es un factor de riesgo para el cáncer de piel. El fumar es un factor de riesgo para el cáncer de los pulmones, la boca, la laringe, la vejiga, el riñón y otros órganos.

Sin embargo, los factores de riesgo no lo indican todo. Si se tiene uno, o hasta varios factores de riesgo, no necesariamente significa que se padecerá la enfermedad. La mayoría de las mujeres que tienen uno o más factores de riesgo de cáncer de mama nunca padecen la enfermedad, mientras que muchas mujeres que la padecen no tienen factores de riesgo aparentes (excluyendo el ser mujer y de edad avanzada). Aun cuando una mujer con factores de riesgo padezca ese cáncer, resulta difícil saber cuánto pudieron haber contribuido estos factores.

Algunos factores de riesgo, como la edad o raza de una persona, no se pueden cambiar. Otros están relacionados con factores cancerígenos ambientales. Además, existen factores de riesgo relacionados con conductas personales tales como fumar, tomar alcohol y la alimentación. Algunos factores tienen más influencia sobre el riesgo que otros, y el riesgo de cáncer de mama cambia con el transcurso del tiempo debido a factores como el envejecimiento o el estilo de vida.

Factores de riesgo que no están relacionados con elecciones personales

Incidencia según el sexo

El simple hecho de ser mujer es el principal riesgo de padecer cáncer de mama. Los hombres pueden padecer cáncer de mama, pero esta enfermedad es aproximadamente 100 veces más común entre las mujeres que en los hombres. Esto probablemente se debe a que los hombres tienen menos de las hormonas femeninas estrógeno y progesterona, las cuales pueden promover el crecimiento de células cancerosas de seno.

Envejecimiento

Su riesgo de padecer cáncer de mama se incrementa conforme aumenta la edad. Aproximadamente uno de ocho cánceres de seno se detecta en mujeres menores de 45 años de edad, mientras que aproximadamente dos de tres cánceres invasivos del seno se encuentran en mujeres de 55 años o más.

Factores de riesgo genéticos

Se cree que alrededor del 5 al 10 por ciento de los casos de cáncer de mama son hereditarios, lo que significa que se originan directamente de defectos genéticos (llamados mutaciones) heredados de uno de los padres. Lea la sección “¿Conocemos las causas del cáncer de mama?” si desea más información sobre los genes y el ADN y cómo pueden afectar el riesgo de cáncer de mama.

BRCA1 y BRCA2: la causa más común de cáncer de mama hereditario es una mutación hereditaria en los genes BRCA1 y BRCA2. En las células normales, estos genes ayudan a prevenir el cáncer al producir proteínas que evitan el crecimiento anormal de las células. Si usted heredó de sus padres una copia mutada de cualquiera de estos, tiene un alto riesgo de padecer cáncer de mama en el transcurso de su vida.

Aunque en algunas familias con mutaciones BRCA1 el riesgo de padecer cáncer de mama durante la vida es tan alto como 80%, en promedio este riesgo parece estar entre 55 a 65%. Para las mutaciones BRCA2, el riesgo es menor, alrededor de 45%.

Con frecuencia, los cánceres de seno asociados con estas mutaciones afectan ambos senos y se presentan en mujeres más jóvenes que en los cánceres que no están asociados con estas mutaciones. Las mujeres con estas mutaciones hereditarias también tienen un riesgo aumentado de padecer otros tipos de cánceres, particularmente cáncer de ovario.

En los Estados Unidos, las mutaciones BRCA son más comunes en las personas judías asquenazí (Europa oriental) que en otros grupos raciales y étnicos, aunque se pueden presentar en cualquier persona.

Cambios en otros genes: otras mutaciones genéticas podrían también conducir a cánceres de seno hereditarios. Estas mutaciones genéticas se presentan con mucha menos frecuencia y por lo general no aumentan el riesgo de cáncer de mama tanto como los genes BRCA. Estos cambios no son causas frecuentes de cáncer de mama hereditario.

ATM: el gen ATM ayuda normalmente a reparar el ADN dañado. Heredar dos copias anormales de este gen causa la enfermedad ataxia-telangiectasia. Por otro lado, heredar una copia mutada de este gen ha sido asociado a una alta tasa de cáncer de mama en algunas familias.
TP53: el gen TP53 provee instrucciones para producir una proteína llamada p53 que ayuda a detener el crecimiento de las células anormales. Las mutaciones hereditarias de este gen causan el síndrome de Li-Fraumeni (que lleva el nombre de los dos investigadores que primero lo describieron). Las personas con este síndrome tienen un riesgo aumentado de padecer cáncer de mama, al igual que otros cánceres, como leucemia, tumores encefálicos y sarcomas (cáncer en los huesos o en el tejido conectivo). Ésta es una causa poco común de cáncer de mama.
CHEK2: el síndrome de Li-Fraumeni también puede ser causado por mutaciones hereditarias en el gen CHEK2. Aun cuando no cause este síndrome, la mutación de este gen puede aumentar el riesgo de cáncer de mama alrededor del doble.
PTEN: el gen PTEN ayuda normalmente a regular el crecimiento celular. Las mutaciones hereditarias en este gen pueden causar el síndrome de Cowden, un trastorno poco común en el cual las personas tienen un riesgo aumentado de padecer tumores malignos y benignos del seno, así como tumores en el tracto digestivo, la tiroides, el útero y los ovarios. Los defectos en este gen también pueden causar un síndrome diferente llamado síndrome de Bannayan-Riley-Ruvalcaba que no se cree que esté asociado con el riesgo de cáncer de mama. Recientemente, los síndromes causados por PTEN han sido combinados en uno llamado síndrome de hamartoma tumoral PTEN.
CDH1: las mutaciones hereditarias en este gen causan cáncer gástrico difuso hereditario, éste es un síndrome en el cual las personas desarrollan un tipo poco común de cáncer de estómago a una edad temprana. Las mujeres con mutaciones en este gen también tienen un riesgo aumentado de padecer cáncer de mama lobulillar invasivo.
STK11: los defectos en este gen pueden causar el síndrome Peutz-Jeghers. Las personas con este trastorno desarrollan manchas pigmentadas en sus labios y en sus bocas, pólipos en los tractos urinarios y gastrointestinales, y tienen un mayor riesgo de muchos tipos de cáncer, incluyendo cáncer de mama.
PALB2: el gen PALB2 produce una proteína que interactúa con la proteína producida por el gen BRCA2. Los defectos (mutaciones) en este gen pueden llevar a un mayor riesgo de cáncer de mama. Aún no está claro si las mutaciones del gen PALB2 también aumentan el riesgo de cáncer de ovario y cáncer de mama en los hombres.
Prueba genética: se pueden hacer pruebas genéticas para identificar mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2 (o algunos otros genes vinculados con el riesgo de cáncer de mama). Aunque las pruebas pueden ser útiles en algunas situaciones, se deben considerar cuidadosamente las ventajas y las desventajas. Lea la sección titulada “¿Se puede prevenir el cáncer de mama?” para obtener más información.

Antecedentes familiares de cáncer de mama

El riesgo de cáncer de mama es mayor entre las mujeres cuyos parientes consanguíneos cercanos desarrollaron esta enfermedad.

Si un familiar de primer grado (madre, hermana o hija) padece cáncer de mama, el riesgo de la mujer casi se duplica. El riesgo aumenta aproximadamente tres veces, si dos familiares de primer grado padecen la enfermedad.

Se desconoce el riesgo exacto, aunque se sabe que las mujeres con antecedentes familiares de cáncer de mama en el padre o un hermano también tienen un riesgo aumentado de padecer esta enfermedad. En total, alrededor del 15 por ciento de las mujeres con cáncer de mama tiene un familiar con esta enfermedad. Esto significa que la mayoría (más de 85 por ciento) de las mujeres que padecen cáncer de mama no tienen antecedentes familiares de esta enfermedad.

Antecedentes personales de cáncer de mama

Una mujer con cáncer en un seno tiene un riesgo de tres a cuatro veces mayor de padecer un nuevo cáncer en el otro seno o en otra parte del mismo seno. Esto es diferente a la recurrencia (regreso) del primer cáncer.

Raza y origen étnico

En general, las mujeres de raza blanca tienen una probabilidad ligeramente mayor de padecer cáncer de mama que las mujeres de raza negra, aunque éstas últimas tienen una mayor probabilidad de morir de este cáncer. Sin embargo, en las mujeres menores de 45 años de edad, el cáncer de mama es más común en las mujeres de raza negra. Las mujeres asiáticas, hispanas e indioamericanas tienen un menor riesgo de padecer y morir de cáncer de mama.

Tejido mamario denso

Los senos están formados por tejido adiposo, tejido fibroso y tejido glandular. Se dice que una mujer tiene el tejido mamario denso (como se observa en un mamograma) cuando tiene más tejido glandular y fibroso y menos tejido adiposo. Las mujeres cuyos senos aparecen densos en los mamogramas tienen un riesgo de padecer cáncer de mama de 1.2 a 2 veces mayor que las mujeres con una densidad promedio en sus senos. El tejido mamario denso también puede causar que los mamogramas sean menos precisos.

Un cierto número de factores puede afectar la densidad de los senos, tales como la edad, la menopausia, ciertos medicamentos (incluyendo terapia hormonal en la menopausia), el embarazo y la genética.

Algunas afecciones benignas del seno

Las mujeres diagnosticadas con ciertas afecciones benignas podrían tener un riesgo aumentado de cáncer de mama. Algunas de estas afecciones están más asociadas al riesgo de cáncer de mama que otras. Los doctores a menudo dividen las afecciones benignas del seno en tres grupos generales, dependiendo de cómo ellas afectan este riesgo.

Lesiones no proliferativas: estas afecciones no están asociadas al crecimiento excesivo del tejido mamario. No parecen afectar el riesgo de cáncer de mama y de hacerlo, es en muy poca extensión. Éstos incluyen:

  • Fibrosis y/o quistes simples (en el pasado a esto se le llamada enfermedad fibroquística o cambios fibroquísticos)
  • Hiperplasia leve
  • Adenosis (no esclerosante)
  • Ectasia ductal
  • Tumor filoide (benigno)
  • Un solo papiloma
  • Necrosis adiposa
  • Fibrosis periductal
  • Metaplasia apocrina y escamosa
  • Calcificaciones relacionadas con el epitelio
  • Otros tumores benignos (lipoma, hamartoma, hemangioma, neurofibroma, adenomioepitelioma)
  • La mastitis (infección del seno) no es una lesión, pero es una afección que no aumenta el riesgo de cáncer de mama.

Lesiones proliferativas sin atipia: estas afecciones muestran un crecimiento excesivo de células en los conductos o lobulillos del tejido mamario. Parecen aumentar ligeramente el riesgo de cáncer de mama en una mujer (de una y media a dos veces respecto al riesgo normal). Éstos incluyen:

  • Hiperplasia ductal usual (sin atipia)
  • Fibroadenoma
  • Adenosis esclerosante
    Varios papilomas (papilomatosis)
  • Cicatriz radial
  • Lesiones proliferativas con atipia: en estas afecciones, existe un sobrecrecimiento de las células en los conductos o lobulillos del tejido del seno, y algunas células ya no lucen normales. Estas afecciones tienen un efecto mayor en el riesgo de cáncer de mama, aumentando el riesgo normal de 3½ a 5 veces.

Estos tipos de lesiones incluyen:

  • Hiperplasia ductal atípica (atypical ductal hyperplasia, ADH)
  • Hiperplasia lobulillar atípica (atypical lobular hyperplasia, ALH)
  • Las mujeres con un antecedente familiar de cáncer de mama y con hiperplasia o hiperplasia atípica tienen un riesgo aún mayor de padecer cáncer de mama.

Para más información sobre estas afecciones, consulte el documento Afecciones no cancerosas de los senos.

Carcinoma lobulillar in situ

En el carcinoma lobulillar in situ (LCIS), las células con aspecto de células cancerosas crecen en los lobulillos de las glándulas productoras de leche del seno, pero no atraviesan la pared de los lobulillos. Algunas veces, el LCIS (también llamado neoplasia lobulillar) y el carcinoma ductal in situ (DCIS, siglas en inglés) son considerados un cáncer no invasivo de seno. Sin embargo, a diferencia del DCIS, el LCIS no parece convertirse en cáncer invasivo si no se trata.

Las mujeres con esta afección tienen un riesgo de siete a once veces mayor de padecer cáncer invasivo en cualquiera de los senos. Por esta razón, las mujeres con LCIS deben someterse a mamogramas y acudir a consultas con sus médicos de forma periódica.

Períodos menstruales

Las mujeres que han tenido más ciclos menstruales debido a que comenzaron a menstruar temprano (antes de los 12 años) y/o que experimentaron tarde la menopausia (después de los 55 años) tienen un riesgo ligeramente mayor de padecer cáncer de mama. Este aumento en el riesgo podría deberse a una exposición más prolongada a las hormonas estrógeno y progesterona durante la vida.

Antecedente de radiación al tórax

Las mujeres que siendo niñas o adultas jóvenes recibieron radiación en el área del tórax como tratamiento contra otro cáncer (tal como linfoma) tienen un riesgo significativamente mayor de padecer cáncer de mama. Esto varía con la edad de la paciente al momento de recibir la radiación. Si también se administró quimioterapia, esto pudo haber detenido por un tiempo la producción de hormonas ováricas, reduciendo el riesgo. El riesgo de padecer un cáncer de mama debido a radiación administrada al tórax es mayor si la radiación se recibió durante la adolescencia, cuando los senos aún estaban en desarrollo. La radioterapia después de los 40 años no parece aumentar el riesgo de padecer cáncer de mama.

Exposición a dietilestilbestrol

Desde los años 40 a los 60, a algunas mujeres embarazadas se les administraba el medicamento dietilestilbestrol (DES), ya que se pensaba que éste disminuía las probabilidades de perder el bebé. Estas mujeres tienen un riesgo ligeramente mayor de padecer cáncer de mama. Las mujeres cuyas madres tomaron dietilestilbestrol durante el embarazo también pudieran tener un riesgo ligeramente mayor de cáncer de mama. Para más información puede consultar nuestro documento (disponible en inglés) DES Exposure: Questions and Answers.

Factores relacionados con el estilo de vida y el riesgo de cáncer de mama

Tener hijos

Las mujeres que no han tenido hijos o que tuvieron su primer hijo después de los 30 años tienen en general un riesgo ligeramente mayor de padecer cáncer de mama. Los embarazos múltiples y quedar embarazada cuando la mujer es joven reducen el riesgo del cáncer de mama en general. Aun así, el efecto del embarazo es diferente para los distintos tipos de cáncer de mama. Para cierto tipo de cáncer de mama conocido como triple negativo, el embarazo parece aumentar el riesgo.

Control de la natalidad

Píldoras anticonceptivas: los estudios han reportado que las mujeres que usan anticonceptivos orales tienen un riesgo ligeramente mayor de tener cáncer de mama que aquellas mujeres que nunca los han usado. El riesgo parece bajar a lo normal con el paso del tiempo una vez se dejan de tomar las pastillas anticonceptivas. Las mujeres que dejaron de usar los anticonceptivos orales hace más de 10 años no parecen tener aumento del riesgo de padecer cáncer de mama. Al considerar el uso de anticonceptivos orales, las mujeres deben examinar sus otros factores de riesgo de cáncer de mama con los especialistas de la salud que las atienden.

El acetato de medroxiprogesterona de depósito (DMPA; Depo-Provera) es una forma inyectable de progesterona que se administra una vez cada 3 meses como método anticonceptivo. Unos pocos estudios han estudiado el efecto del DMPA sobre el riesgo de cáncer de mama. Las mujeres que actualmente usan el DMPA parecen tener un aumento en el riesgo, pero el riesgo no parece aumentado si este medicamento se usó hace más de 5 años.

Terapia hormonal después de la menopausia

La terapia hormonal con estrógeno (a menudo combinada con progesterona) ha sido usada por muchos años para ayudar a aliviar los síntomas de la menopausia y para ayudar a prevenir la osteoporosis (adelgazamiento de los huesos). Estudios preliminares habían sugerido que la terapia hormonal también podía tener otros beneficios para la salud, pero no se encontraron estos beneficios en estudios más recientes y mejor diseñados. Este tratamiento es conocido con distintos nombres como terapia hormonal postmenopáusica, terapia de restitución hormonal y terapia hormonal menopáusica.

Existen dos tipos principales de terapia hormonal. Para las mujeres a quienes no se les ha extirpado el útero (matriz), los doctores generalmente recetan estrógeno y progesterona (conocida como terapia hormonal combinada o HT). La progesterona es necesaria ya que el estrógeno solo puede aumentar el riesgo de padecer cáncer de útero. Por otro lado, a las mujeres a quienes se les extirpó el útero (aquellas que se sometieron a una histerectomía) se les puede recetar sólo estrógeno. Comúnmente esto se conoce como terapia de restitución de estrógenos o simplemente terapia de estrógenos.

Los estudios han demostrado que el uso de la terapia hormonal combinada después de la menopausia aumenta el riesgo de padecer cáncer de mama. Además, es posible que aumente las probabilidades de morir de cáncer de mama.

El uso de sólo estrógeno después de la menopausia no parece aumentar el riesgo de cáncer de mama.

Para más información sobre este tema, lea nuestro documento Menopausal Hormone Therapy.

Lactancia

Algunos estudios sugieren que la lactancia podría disminuir ligeramente el riesgo de cáncer de mama, especialmente si se prolonga por 1½ a 2 años. No obstante, ésta ha sido un área muy difícil de estudiar, especialmente en países como Estados Unidos, donde la lactancia por un periodo tan prolongado como éste no es común.

Una explicación para este posible efecto puede ser que la lactancia reduce el número total de ciclos menstruales en la vida de una mujer (similar a comenzar los periodos menstruales a una edad mayor o experimentar la menopausia temprano).

Consumo de bebidas alcohólicas

El consumo de bebidas alcohólicas está claramente asociado a un aumento en el riesgo de padecer cáncer de mama. El riesgo aumenta con la cantidad de alcohol consumido. En comparación con las mujeres que no ingieren alcohol, las que consumen una bebida alcohólica diaria tienen un aumento muy ligero en el riesgo. Aquéllas que toman de dos a cinco bebidas al día tienen alrededor de 1 ½ veces más riesgo que las mujeres que no toman alcohol. Se sabe también que el consumo excesivo de bebidas que contienen alcohol incrementa el riesgo de desarrollar otros varios tipos de cáncer.

Sobrepeso u obesidad

El sobrepeso o la obesidad después de la menopausia aumentan el riesgo de cáncer de mama. Antes de la menopausia, sus ovarios producen la mayor cantidad de estrógeno, y el tejido adiposo produce una pequeña cantidad de estrógeno. Por otro lado, después de la menopausia (cuando los ovarios dejan de producir estrógeno), la mayor parte del estrógeno de una mujer proviene del tejido adiposo. Un exceso de tejido adiposo después de la menopausia puede aumentar su probabilidad de padecer cáncer de mama al aumentar los niveles de estrógeno. Además, las mujeres que tienen sobrepeso tienden a presentar niveles de insulina en la sangre más elevados. Los niveles de insulina más elevados también están asociados a algunos tipos de cánceres, incluyendo el cáncer de mama.

Pero la relación entre el peso y el riesgo de cáncer de mama es compleja. Por ejemplo, el riesgo parece aumentar en las mujeres que suben de peso en su vida adulta, pero es posible que no aumente en aquellas mujeres que han tenido exceso de peso desde la infancia. Además, un exceso de grasa en el área de la cintura afecta el riesgo más que la misma cantidad de grasa en las caderas y en los muslos. Los investigadores creen que las células grasas de varias partes del cuerpo tienen diferencias sutiles que pueden explicar esta observación.

Actividad física

La evidencia que indica que la actividad física en forma de ejercicio reduce el riesgo de cáncer de mama está aumentando. La pregunta principal es determinar cuánto ejercicio es necesario. En un estudio de la “Women’s Health Initiative”, caminar a paso ligero tan poco como 1.25 a 2.5 horas por semana redujo a 18% el riesgo de una mujer. Con diez horas de caminata a la semana se redujo el riesgo aún un poco más.

Factores inciertos

Alimentación y consumo de vitaminas

Muchos estudios han analizado la relación entre los alimentos que consume una mujer y el riesgo de cáncer de mama, pero hasta el momento los resultados han sido contradictorios. Algunos estudios han indicado que la alimentación desempeña un papel en el riesgo, mientras que otros no han encontrado evidencia que demuestre que la alimentación afecta el riesgo de este cáncer. Por ejemplo, un reciente estudio encontró que existe un mayor riesgo de cáncer de mama en las mujeres que comen más carne roja.

Además, los estudios han analizado los niveles vitamínicos, y una vez más los resultados fueron contradictorios. No obstante, algunos estudios encontraron un riesgo aumentado de cáncer de mama en mujeres con niveles más elevados de ciertos nutrientes. Hasta el momento, ningún estudio ha demostrado que consumir vitaminas reduce el riesgo de cáncer de mama. Esto no quiere decir que no sea beneficioso adoptar una dieta saludable. Una alimentación baja en grasa, con poca carne roja o carne procesada, y alta en frutas y verduras podría proporcionar otros beneficios a la salud.

En la mayoría de los estudios se ha encontrado que el cáncer de mama es menos común en aquellos países cuya dieta típica tiene un bajo contenido total de grasas, bajo contenido de grasas poliinsaturadas y bajo contenido de grasas saturadas. Pero muchos estudios realizados en las mujeres de los Estados Unidos no han vinculado el riesgo del cáncer de mama con el consumo de grasas en la alimentación. Los investigadores todavía no pueden explicar este desacuerdo aparente. Puede que se deba por lo menos en parte al efecto de la alimentación en el peso del cuerpo (vea información más adelante). Además, los estudios en los que se compara la alimentación y el riesgo de cáncer de mama en diferentes países se complican con otras diferencias (como por ejemplo el nivel de actividad, la ingestión de otros nutrientes y los factores genéticos), que también podrían afectar el riesgo de padecer cáncer de mama.

Es necesario realizar más investigaciones para entender el efecto de los tipos de grasa consumidos sobre el riesgo de cáncer de mama. Sin embargo, se ha demostrado que las calorías son un factor que cuenta, y la grasa es una fuente principal de calorías. Los alimentos con altos contenidos de grasa pueden causar obesidad o sobrepeso, lo que es un factor de riesgo para el cáncer de mama. Además, se ha demostrado que estos factores afectan el riesgo de padecer otros tipos de cáncer, y el consumo de ciertos tipos de grasa se relaciona claramente con el riesgo de padecer enfermedades cardíacas.

Químicos en el ambiente

Se han reportado numerosas investigaciones, y se están realizando aún más, para entender las posibles influencias del medio ambiente en el riesgo de cáncer de mama.

Existe un interés especial en los compuestos del ambiente que contienen propiedades semejantes a las del estrógeno. Por ejemplo, las sustancias encontradas en algunos plásticos, ciertos cosméticos y productos del cuidado personal, pesticidas (tal como DDE) y los PCBs (bifenilos policlorinados) parecen tener tales propiedades. Esto podría en teoría afectar el riesgo de cáncer de mama.

Se comprende que este asunto cause una gran preocupación en el público, pero actualmente ninguna investigación muestra una clara asociación entre el riesgo de cáncer de mama y la exposición a estas sustancias. Desafortunadamente, el estudio de tales efectos en los humanos es difícil. Se necesitan más estudios para definir mejor los posibles efectos a la salud de éstas y otras sustancias similares.

Humo del tabaco

Por mucho tiempo, los estudios han reportado que no hay una relación entre fumar cigarrillos y el cáncer de mama. Sin embargo, en años recientes, más estudios han reportado que fumar excesivamente por un tiempo prolongado está asociado a un mayor riesgo de cáncer de mama. Algunos estudios han encontrado que existe el mayor riesgo en ciertos grupos, como las mujeres que comenzaron a fumar antes de tener su primero hijo. El informe del Director General de Salud Pública de los Estados Unidos emitido en 2014 concluyó que la evidencia es “sugestiva, pero no suficiente” para establecer el vínculo entre el hábito de fumar y el riesgo de cáncer de mama.

Un foco activo de investigación consiste en si el humo de segunda mano aumenta el riesgo de cáncer de mama. Tanto el humo directo que aspira el fumador como el humo de segunda mano contienen químicos que, en altas concentraciones, causan cáncer de mama en roedores. Los químicos en el humo del tabaco alcanzan el tejido del seno, los cuales han sido encontrados en la leche materna.

La evidencia relacionada con el humo de segunda mano y el riesgo de cáncer de mama en los estudios con humanos es controversial, por lo menos en parte porque el vínculo entre fumar y el cáncer de mama no está claro. Otra posible explicación para esto consiste en que el humo del tabaco puede tener diferentes efectos en el riesgo de cáncer de mama de los fumadores y de aquellas personas que sólo están expuestas al humo.

Un informe de la Agencia de Protección Ambiental de California concluyó en 2005 que la evidencia asociada al humo de segunda mano y el cáncer de mama es “concordante con una asociación causal” en mujeres jóvenes, principalmente premenopáusicas. El informe del Director General de Salud Pública de los Estados Unidos emitido en 2014 concluyó que en este momento la evidencia es “sugestiva, pero no suficiente” para establecer el vínculo. De todas maneras, este posible vínculo con el cáncer de mama es una razón más para evitar el humo de segunda mano.

Trabajo nocturno

En algunos estudios se ha sugerido que las mujeres que trabajan durante la noche, por ejemplo las enfermeras del turno de la noche, podrían tener un mayor riesgo de padecer cáncer de mama. Éste es un hallazgo bastante reciente, y se están realizando más estudios para analizar este asunto. Algunos investigadores creen que el efecto puede deberse a cambios en los niveles de melatonina, una hormona cuya producción es afectada por la exposición del cuerpo a la luz, aunque también se están estudiando otras hormonas.

Factores controversiales o que han sido desmentidos

Desodorantes

Los rumores difundidos por correo electrónico e Internet han sugerido que las sustancias químicas que se encuentran en los desodorantes axilares son absorbidas a través de la piel, interfieren con la circulación linfática, causan la acumulación de toxinas en el seno, y esto finalmente produce cáncer de mama.

Según la evidencia disponible (incluyendo lo que sabemos sobre cómo funciona el cuerpo), existe poca, si es que hay alguna, razón para creer que los desodorantes aumenten el riesgo de cáncer de mama. Para más información, vea nuestro documento Antiperspirants and Breast Cancer Risk.

Sostenes

Los rumores difundidos mediante correos electrónicos y por Internet, así como al menos un libro, han sugerido que los sostenes causan cáncer de mama al obstruir el flujo linfático. No existe una buena base clínica o científica para este reclamo, y un estudio reciente con más de 1,500 mujeres no encontró asociación entre el uso del sostén y el riesgo de cáncer de mama.

Aborto provocado

Varios estudios han provisto datos bastantes significativos de que los abortos provocados o espontáneos no tienen un efecto general en el riesgo de cáncer de mama. Para más detalles, lea nuestro documento Is Abortion Linked to Breast Cancer?

Implantes de seno

Varios estudios han encontrado que los implantes de seno no aumentan el riesgo de cáncer de mama, aunque los implantes de seno de silicona pueden causar la formación de tejido cicatrizado en el seno. Los implantes dificultan la visualización del tejido del seno en los mamogramas convencionales, pero se pueden utilizar otras tomas diferentes, llamadas vistas con desplazamiento de implantes, para hacer un examen más completo del tejido del seno.

Los implantes de seno pueden estar asociados a un tipo de linfoma poco común llamado linfoma anaplásico de células grandes. Este linfoma rara vez ha sido encontrado en el tejido del seno que rodea a los implantes. Hasta el momento, sin embargo, existen muy pocos casos para saber si el riesgo de este linfoma es realmente mayor en las mujeres que tienen implantes.

¿Conocemos las causas del cáncer de mama?
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Muchos factores de riesgo pueden aumentar las probabilidades de llegar a tener cáncer de mama, pero todavía no se sabe exactamente cómo es que algunos de estos factores de riesgo causan que las células se vuelvan cancerosas. Las hormonas parecen desempañar un papel en muchos casos del cáncer de mama, aunque no se conoce totalmente cómo ocurre esto.

El ADN es la sustancia química que conforma nuestros genes dentro de cada una de nuestras células (los genes son las instrucciones sobre cómo funcionan nuestras células). Por lo general, nos asemejamos a nuestros padres porque de ellos proviene nuestro ADN. Sin embargo, el ADN afecta algo más que nuestra apariencia.

Algunos genes controlan cuándo crecen nuestras células, cuándo se dividen para formar nuevas células y cuándo mueren. A los genes que aceleran la división de las células se les denomina oncogenes. Otros, que desaceleran la división celular o que causan que las células mueran en el momento oportuno, se llaman genes supresores de tumores. Ciertos cambios (mutaciones) en el ADN que “activan” los oncogenes o “desactivan” los genes supresores de tumores pueden causar que las células normales del seno se vuelvan cancerosas.

Causas del cáncer de mama – Mutaciones genéticas hereditarias

Ciertas mutaciones hereditarias en el ADN pueden aumentar dramáticamente el riesgo de padecer ciertos cánceres y son responsables de muchos de los cánceres que tienen algunas familias. Por ejemplo, los genes BRCA (BRCA1 y BRCA2) son genes supresores de tumores. Una mutación en uno de estos genes puede heredarse de uno de los padres. Cuando uno de estos genes está mutado, ya no suprime el crecimiento anormal, y es más probable que se origine el cáncer.

Las mujeres ya se han comenzado a beneficiar de los avances en la comprensión de las bases genéticas del cáncer de mama. Las pruebas genéticas pueden identificar a algunas mujeres que han heredado las mutaciones en los genes supresores de tumores BRCA1 o BRCA2 (o con menos frecuencia en otros genes tal como PTEN o TP53). Estas mujeres pueden tomar medidas para reducir su riesgo de cáncer de mama, y supervisar cuidadosamente los cambios de los senos a fin de detectar la enfermedad en una etapa más temprana, más tratable. (Lea “Para mujeres que tienen o podrían tener un riesgo aumentado” en la sección “¿Se puede prevenir el cáncer de mama?”).

Las mutaciones en los genes supresores de tumores, como los genes BRCA se consideran de “alta penetrancia”, ya que a menudo conducen a cáncer. Aunque muchas de las mujeres con mutaciones de alta penetrancia padecen cáncer, la mayoría de los casos de cáncer (incluyendo cáncer de mama) no son causados por esta clase de mutación. Con más frecuencia, las mutaciones de baja penetrancia o variaciones genéticas son un factor en el desarrollo de cáncer. Puede que cada una de estas tenga un pequeño efecto individual en el desarrollo del cáncer, aunque el efecto general en la población puede ser considerable ya que son comunes, y las personas a menudo están afectadas con más de una al mismo tiempo. Los genes involucrados pueden afectar los niveles hormonales, el metabolismo u otras cosas que interactúan con los factores de riesgo para el cáncer de mama. Estos genes pueden ser responsables de la mayor parte del riesgo de cáncer de mama que abunda en familias.

Mutaciones genéticas adquiridas

La mayoría de las mutaciones del ADN relacionadas con el cáncer de mama ocurre en las células individuales del seno en el transcurso de la vida de una mujer, y no son heredadas. Estas mutaciones adquiridas de los oncogenes y/o de los genes supresores de tumores pueden ser el resultado de otros factores, tal como radiaciones o de sustancias químicas que causan cáncer. No obstante, hasta el momento se siguen desconociendo las causas de la mayoría de las mutaciones adquiridas que podrían causar cáncer de mama. La mayoría de los cánceres de seno tiene varias mutaciones genéticas que son adquiridas.

Las pruebas para identificar cambios genéticos adquiridos pueden ayudar a los médicos a predecir con más precisión el pronóstico de algunas mujeres con cáncer de mama. Por ejemplo, las pruebas pueden identificar a mujeres cuyas células cancerosas del seno tienen demasiadas copias del oncogén HER2. Estos cánceres tienden a ser más agresivos. Al mismo tiempo, se han estado desarrollando medicamentos que combaten específicamente a estos cánceres y mejoran los resultados para las pacientes.

¿Se puede prevenir el cáncer de mama?
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No existe una manera segura de prevenir el cáncer de mama. No obstante, existen medidas que puede tomar para tratar de reducir su riesgo, tal como cambiar los factores de riesgo que usted puede controlar. (Consulte la sección “¿Cuáles son los factores de riesgo en el cáncer de mama?”).

Por ejemplo, el peso corporal, la actividad física y la alimentación tienen una relación con el cáncer de mama, por lo que existen partes en las que usted podría influir tomando acción. Este tema se aborda detalladamente en nuestro documento Guías de la Sociedad Americana Contra El Cáncer sobre nutrición y actividad física para la prevención del cáncer.

Tomar un medicamento para disminuir su riesgo de cáncer de mama también puede ser una opción. Este tema se abordó detalladamente en nuestro documento Medicamentos para reducir el riesgo del cáncer de mama.

Si tiene un antecedente familiar significativo de cáncer de mama, usted puede consultar con su médico sobre las pruebas genéticas para las mutaciones en los genes que aumentan el riesgo de cáncer de mama, tales como los genes BRCA. Si tiene tal mutación o viene de una familia con una mutación, pero no ha hecho las pruebas, usted podría considerar la cirugía para reducir su riesgo de cáncer.

¿Se puede detectar temprano el cáncer de mama?
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Las pruebas y exámenes de detección tienen el propósito de encontrar una enfermedad, como el cáncer, en las personas que no tienen ningún síntoma. El objetivo de los exámenes de detección, como los mamogramas, es detectar el cáncer de mama antes de que empiece a causar síntomas.

Los tumores cancerosos del seno que se encuentran porque pueden ser palpados suelen ser más grandes, y tienen más probabilidades de haberse extendido fuera del seno. Sin embargo, los exámenes de detección a menudo pueden encontrar cánceres de seno cuando son pequeños y todavía están confinados en el seno.

El mamograma es el estudio principal que la Sociedad Americana Contra El Cáncer de mama recomienda para encontrar temprano el cáncer de mama. La Sociedad también recomienda una imagen de resonancia magnética (MRI) de los senos para las mujeres que presentan un alto riesgo de este cáncer debido a ciertos factores.

¿Cómo se diagnostica cáncer de mama?
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Algunas veces el cáncer de mama se encuentra después de que aparecen síntomas, pero muchas mujeres con cáncer de mama en etapa inicial no presentan síntomas. Por esta razón, es muy importante hacerse las pruebas de detección recomendadas (como se describen en la sección “¿Se puede detectar el cáncer de mama en sus primeras etapas?”) antes de que surja cualquier síntoma.

Si se encuentra algo sospechoso durante el examen de detección o si usted tiene cualquiera de los síntomas de cáncer de mama que se describen en la sección anterior, su médico usará uno o más métodos para averiguar si la enfermedad está presente. Si se encuentra cáncer, se realizarán otras pruebas para determinar la etapa (extensión) del cáncer.

Diagnostica cáncer de mama – Antecedentes médicos y examen físico

Si usted cree que presenta cualquier signo o síntoma que podría significar cáncer de mama, asegúrese de hablar con su médico tan pronto como sea posible. Su médico le hará preguntas sobre sus síntomas, sobre cualquier otro problema médico y sobre los posibles factores de riesgo de desarrollar afecciones benignas del seno o cáncer de mama.

Se le examinarán minuciosamente los senos para localizar la presencia de cualquier protuberancia o área sospechosa y para palpar su textura, tamaño y relación con la piel y los músculos del tórax. Se identificarán todos los cambios en los pezones o en la piel de los senos. Es posible que se palpen los ganglios linfáticos axilares o los que se encuentran sobre la clavícula, ya que el agrandamiento o la firmeza de estos ganglios linfáticos puede indicar la propagación del cáncer de mama. Su médico también realizará un examen físico completo para saber cuál es su estado general de salud y si existe evidencia de que el cáncer se haya propagado.

Si los síntomas y/o los resultados del examen físico sugieren la presencia de cáncer de mama, probablemente se realizarán más pruebas. Éstas pueden incluir estudios por imágenes, análisis de muestras de secreción del pezón, o realizar biopsias de las áreas sospechosas.

Diagnostica cáncer de mama – Estudios por imágenes utilizados para evaluar enfermedades de seno

Los estudios por imágenes utilizan ondas sonoras, rayos X, campos magnéticos o sustancias radiactivas para obtener imágenes del interior del cuerpo. Los estudios por imágenes se pueden hacer por un número de razones, incluyendo ayudar a determinar si un área sospechosa es cancerosa, saber cuán lejos se ha propagado el cáncer y ayudar a determinar si el tratamiento es eficaz.

Diagnostica cáncer de mama –  Mamogramas

Un mamograma (mamografía) es una radiografía del seno. Los mamogramas de detección se usan para encontrar la enfermedad de los senos en mujeres que no presentan signos ni síntomas de un problema en los senos. Por lo general, en los mamogramas de detección se toman dos radiografías (radiografías tomadas de ángulos diferentes) de cada seno.

Para el mamograma, el seno se somete a presión entre dos placas para aplanar y dispersar el tejido. Puede que esto resulte incómodo por un momento, pero es necesario para producir una buena lectura en el mamograma. Esta presión ejercida es por sólo unos cuantos segundos.

Si presenta síntomas en los senos (como una protuberancia o secreción del pezón) o un resultado anormal en un mamograma de detección, usted tendrá que someterse a un mamograma de diagnóstico. Esto conllevará obtener más imágenes del área que ocasiona preocupación.

Si su mamografía de diagnóstico muestra que el área anormal causa más sospecha de cáncer, será necesario realizar una biopsia para determinar si se trata de cáncer.

Aun cuando los mamogramas no muestren un tumor, si usted o su doctor pueden palpar una protuberancia, se necesitará, por lo general, una biopsia para asegurarse de que no se trate de cáncer. Una excepción a esto sería si un examen de ecografía encuentra que la protuberancia es un simple quiste (un saco lleno de líquido) que es poco probable que sea canceroso.

Si se descubre cáncer, a menudo se realiza un mamograma de diagnóstico para obtener vistas más detalladas de ambos senos. Esto se hace para examinar cualquier otra área anormal que también pudieran ser cáncer.

Nuestro documento titulado Mamogramas y otros procedimientos de imaginología de los senos ofrece más detalles sobre los mamogramas.

Diagnostica cáncer de mama – Ecografía (ultrasonido) de los senos

La ecografía, también conocida como sonografía o ultrasonido, utiliza ondas sonoras para delinear una parte del cuerpo. En esta prueba, se coloca un pequeño instrumento en la piel que parece un micrófono y que se llama transductor (a menudo se lubrica primero con gel para ecografía). Un transductor emite las ondas sonoras y detecta los ecos a medida que rebotan de los tejidos del cuerpo. Una computadora convierte los ecos en una imagen en blanco y negro que aparece en una pantalla. Este estudio no causa dolor ni le expone a radiación.

La ecografía se ha convertido en un recurso valioso para usarse con mamografía, ya que está disponible ampliamente y es menos costosa que las otras opciones, como la MRI. Por lo general, la ecografía del seno se usa en un área específica del seno que causa preocupación y que se encontró gracias al mamograma. La ecografía ayuda a distinguir entre los quistes (sacos llenos de líquido) y las masas sólidas, y algunas veces puede ayudar a indicar la diferencia entre los tumores benignos y los cancerosos. También se puede emplear en alguien con un tumor del seno para examinar ganglios linfáticos agrandados que se encuentren debajo del brazo.

No se recomienda el uso de ecografía en lugar de la mamografía (mamogramas) para la detección del cáncer de mama. Sin embargo, los estudios clínicos están evaluando los beneficios y los riesgos de añadir la ecografía del seno a los mamogramas de detección en las mujeres que tienen senos densos y un mayor riesgo de cáncer de mama.

Nuestro documento titulado Mamogramas y otros procedimientos de imaginología de los senos ofrece más detalles sobre la ecografía de los senos.

Diagnostica cáncer de mama – Imágenes por resonancia magnética del seno

Las imágenes por resonancia magnética (magnetic resonance imaging, MRI) utilizan ondas de radio e imanes potentes en lugar de rayos X. Se absorbe la energía de las ondas radiales y luego se libera en un patrón formado por el tipo de tejido corporal y por ciertas enfermedades. Una computadora traduce el patrón en una imagen muy detallada de las partes del cuerpo. Para realizar una MRI del seno con el fin de detectar cáncer, se inyecta un líquido de contraste, llamado gadolinio, en una vena antes o durante el estudio para mostrar mejor los detalles.

Las imágenes por resonancia magnética toman mucho tiempo (a menudo hasta una hora). Para una MRI de los senos, usted tendrá que permanecer recostada dentro de un tubo estrecho, boca abajo en una plataforma especialmente diseñada para este procedimiento. La plataforma tiene aberturas para cada seno que permiten tomar las imágenes sin necesidad de compresión. La plataforma contiene sensores necesarios para captar la imagen de MRI. Es importante que no se mueva durante todo el estudio.

La MRI puede usarse con la mamografía (los mamogramas) con fines de detección en las mujeres con un alto riesgo de cáncer de mama, o puede usarse para examinar mejor las áreas sospechosas que se encuentran mediante una mamografía. Además, la MRI a veces se usa en las mujeres que han sido diagnosticadas con cáncer de mama para determinar mejor el tamaño real del cáncer y para buscar cualquier otro cáncer en el seno. Aún no está claro cuán útil es esto en la planificación de la cirugía en alguien que se sabe tiene cáncer de mama. En alguien que se sabe tiene cáncer de mama, algunas veces resulta útil examinar el seno opuesto con el fin de asegurarse de que no tiene ningún tumor.

Si se encuentra un área anormal en el seno, a menudo se puede hacer una biopsia usando una MRI como guía. Esto se discute con más detalle en la sección “Biopsia”.

Nuestro documento titulado Mamogramas y otros procedimientos de imaginología de los senos ofrece más detalles sobre la MRI de los senos.

Diagnostica cáncer de mama – Otras pruebas

Estas pruebas se pueden hacer con propósitos de investigación, pero todavía no se ha encontrado que sean útiles en el diagnóstico de cáncer de mama en la mayoría de las mujeres.

Examen de la secreción del pezón

Si presenta secreción en el pezón, se puede colectar una muestra del líquido y observarlo con un microscopio para ver si contiene células cancerosas. La mayoría de los líquidos o secreciones del pezón no son cáncer. En general, si la secreción luce lechosa o de color verdoso claro, es muy poco probable que se trate de cáncer. Si la secreción es roja o café rojizo, lo cual sugiere que contiene sangre, es posible que se trate de un cáncer, aunque es más probable que se trate de una lesión, infección o de un tumor benigno.

Aun cuando no se encuentren células cancerosas en la secreción del pezón, los médicos no pueden asegurar que no haya cáncer en el seno. Si usted presenta una masa sospechosa, es necesario realizar una biopsia de la masa, aunque la muestra de la secreción del pezón no tenga células cancerosas.

Diagnostica cáncer de mama – Lavado ductal y aspiración del pezón

El lavado ductal es una prueba experimental desarrollada para las mujeres que no tienen síntomas de cáncer de mama, pero que están en un riesgo muy alto de padecer esta enfermedad. No es una prueba para detectar o diagnosticar el cáncer de mama, pero ésta puede ayudar a proveer un panorama más preciso del riesgo de una mujer de desarrollar la enfermedad.

El lavado ductal se puede hacer en el consultorio del doctor o en una institución ambulatoria. Se aplica crema anestésica para adormecer el área del pezón. Luego se ejerce una succión suave para ayudar a extraer pequeñas cantidades de líquido de los conductos lácteos hasta la superficie del pezón, lo que ayuda a localizar las aberturas naturales de los conductos. Luego, se introduce un tubo diminuto (llamado catéter) en la abertura de un conducto. Se administra lentamente solución salina a través del catéter para enjuagar suavemente el conducto y recolectar células. El líquido ductal se extrae a través del catéter y se envía al laboratorio para observar las células en un microscopio.

El lavado ductal no se hace si una mujer no está en alto riesgo de padecer cáncer de mama. Todavía no se sabe si en algún momento se convertirá en una herramienta útil. La prueba no ha mostrado que pueda detectar cáncer en sus etapas iniciales. Es más probable que sea útil como prueba para determinar el riesgo de cáncer que como prueba de detección del cáncer. Es necesario realizar más estudios para definir mejor la utilidad de esta prueba.

La aspiración del pezón también detecta células anormales que están surgiendo en los conductos. Sin embargo, es un procedimiento más sencillo, ya que no se inserta nada en el seno. El dispositivo para la aspiración del pezón utiliza unas copas pequeñas que son colocadas en los senos de la mujer. El dispositivo calienta los senos, los comprime suavemente, y aplica una succión ligera para extraer líquido del pezón hasta la superficie del seno. Luego, se recoge el líquido del pezón para ser enviado a un laboratorio para análisis. Al igual que el lavado ductal, este procedimiento puede utilizarse como prueba para determinar el riesgo de padecer cáncer, pero no es una prueba de detección apropiada para el cáncer. La prueba no ha mostrado que pueda detectar cáncer en sus etapas iniciales.

Diagnostica cáncer de mama – Biopsia

Una biopsia se realiza cuando se encuentra en mamogramas, pruebas por imágenes o examen físico, un cambio (o anomalía) en un seno que pudiera ser cáncer. La biopsia es la única manera de indicar la presencia real de un cáncer.

Durante una biopsia, se extrae un área sospechosa para que sea examinada con un microscopio por un patólogo, quien es un médico especializado con muchos años de capacitación. El patólogo envía a su médico un informe que provee un diagnóstico para cada muestra tomada. La información en este informe será usada para ayudar a manejar su atención. Para información que ayude a entender su informe patológico, lea la sección Breast Pathology en nuestra página en Internet o llame al 1-800-227-2345.

Hay varios tipos de biopsias, como por ejemplo la biopsia por aspiración con aguja fina, la biopsia por punción con aguja gruesa (biopsia “core” o “tru-cut”) y la biopsia quirúrgica. Cada tipo de biopsia tiene ventajas y desventajas. La elección de cuál se vaya a utilizar depende de su situación específica. Algunos de los factores que su doctor considerará incluyen qué tan sospechosa parece la lesión, su tamaño, en qué parte del seno se ubica, cuántas lesiones hay, otros problemas médicos que podría tener y sus preferencias personales. Es recomendable que hable con su médico sobre las ventajas y desventadas de los diferentes tipos de biopsia.

A menudo, después de extraer la muestra de tejido, el médico colocará una diminuta grapa de metal o marcador dentro del seno en el lugar de la biopsia. La grapa no se puede sentir y no debe causar ningún problema, pero resulta útil para localizar el área nuevamente en mamogramas futuros y para cirugías. A algunas pacientes que tienen cáncer se les administra quimioterapia u otros tratamientos antes de la cirugía que pueden reducir el tamaño del tumor tanto que no se puede palpar ni observar en un mamograma. La grapa se puede usar para dirigir el cirujano al área donde se encontraba el tumor de manera que se pueda extraer el área correcta en el seno.

Diagnostica cáncer de mama – Biopsia por aspiración con aguja fina

En la biopsia por aspiración con aguja fina (fine needle aspiration biopsy, FNA), el médico utiliza una aguja hueca y muy fina colocada en una jeringa para extraer (aspirar) una pequeña cantidad de tejido de un área sospechosa que luego se observa con un microscopio. Para esta biopsia, se utiliza una aguja más delgada que la aguja usada en las pruebas sanguíneas.

Si se puede palpar el área donde se hará la biopsia, la aguja puede ser guiada hacia el área donde está la alteración del seno mientras el médico está palpándola.

Si la masa no se puede palpar con facilidad, el médico puede utilizar una ecografía para observar la aguja en una pantalla a medida que la dirige hacia la masa.

Es posible que se use anestesia local (medicamento para adormecer el área). Debido a que se usa una aguja tan fina para hacer la biopsia, la administración de la anestesia pudiera causar más molestias que la biopsia en sí.

Una vez que la aguja está en su lugar, se extrae líquido. Si el líquido es transparente, probablemente la masa es un quiste benigno. Un líquido sanguinolento o turbio puede significar un quiste benigno o, muy raras veces, un cáncer. Si la protuberancia es sólida, se extraen pequeños fragmentos de tejido. Un patólogo observará el tejido o líquido que se extrajo con la biopsia con un microscopio para ver si es canceroso.

Una biopsia FNA es el tipo más fácil de biopsia, pero tiene algunas desventajas. Algunas veces puede pasar por alto un cáncer si la aguja no se coloca entre las células cancerosas. Además, aun cuando se encuentran células cancerosas, usualmente no es posible determinar si el cáncer es invasivo. En algunos casos, puede que no haya suficientes células para realizar algunas de las otras pruebas de laboratorio que se hacen rutinariamente en muestras de cáncer de mama. Si la biopsia FNA no provee un diagnóstico claro, o su médico sigue sospechando cáncer, se debe realizar una segunda biopsia o un tipo diferente de biopsia.

Diagnostica cáncer de mama – Biopsia por punción con aguja gruesa

En una biopsia por punción con aguja gruesa se utiliza una aguja más grande para tomar muestras de los cambios del seno que el médico palpa o que son señalados por una ecografía o un mamograma.

Cuando se usan mamogramas que se toman de ángulos diferentes para localizar el lugar de la biopsia, a esto se le conoce como biopsia estereotáctica con aguja gruesa.

En algunos centros, la biopsia puede ser guiada por una MRI.

La aguja que se usa en este tipo de biopsias es más grande que la que se usa en la FNA. Se extrae una pequeña muestra cilíndrica de tejido (“core”, en inglés) de una anomalía en el seno (aproximadamente de 1/16 a 1/8 de pulgada de ancho y ½ pulgada de largo). A menudo se extraen varios cilindros. Esta biopsia se realiza con anestesia local (usted está despierto, pero el área está adormecida) en un lugar de tipo ambulatorio.

En comparación con la FNA, es más probable que la biopsia por punción con aguja gruesa provea un diagnóstico claro debido a que remueve fragmentos de tejidos más grandes, aunque aun así podría pasar por alto algunos cánceres.

Diagnostica cáncer de mama – Biopsias por punción asistida con vacío

Otra manera de realizar una biopsia por punción es conocida como asistencia por vacío. Para este procedimiento, la piel es adormecida y se hace una pequeña incisión de medio centímetro aproximadamente. Se inserta una sonda hueca a través de la incisión en el área del tejido anormal del seno. La sonda es guiada hacia el lugar usando mamografía, ecografía o MRI. Un cilindro de tejido es entonces succionado a través de un hueco en el lado de la sonda, y un bisturí que rota dentro de la sonda corta la muestra de tejido del resto del seno. Se pueden tomar varias muestras de la misma incisión. Las biopsias asistidas por vacío se realizan de manera ambulatoria. No requiere de suturas o puntadas, y la cicatrización es mínima. Por lo general, este método remueve más tejido que con la biopsia por punción regular.

Diagnostica cáncer de mama – Biopsia quirúrgica (abierta)

Por lo general, el cáncer de mama se puede diagnosticar mediante una biopsia con aguja. En pocas ocasiones, es necesario realizar una cirugía con el fin de extirpar toda o parte de una masa para examinarla con un microscópico. Este procedimiento se conoce como biopsia quirúrgica o biopsia abierta. Con más frecuencia, el cirujano extirpa la masa o el área anormal totalmente, así como el margen alrededor de tejido del seno que parece normal. Este procedimiento se llama biopsia escisional. Si la masa es demasiado grande como para ser extirpada fácilmente, se puede extirpar sólo una parte de la masa. Este procedimiento se llama biopsia incisional.

En pocos casos, se puede hacer una biopsia quirúrgica en el consultorio del doctor, pero más frecuentemente se hace en el departamento de consulta externa del hospital, con anestesia local (usted está despierta durante el procedimiento pero el seno está adormecido), a menudo con sedación intravenosa (medicina que le producirá somnolencia). Este tipo de biopsia también se puede hacer usando anestesia general (usted está dormida).

Si el cambio en el seno no se puede palpar, se puede hacer un mamograma para colocar un alambre en el área correcta que sirva de guía al cirujano. Esta técnica se llama localización con arpón quirúrgico o localización estereotáctica con arpón. Después de que el área se adormece con un anestésico local, se coloca una aguja hueca delgada en el seno y se usa la visualización por rayos X para guiar la aguja hacia el área sospechosa. Una vez el extremo de la aguja está en el lugar correcto, se inserta un alambre delgado a través del centro de la aguja. Un gancho pequeño en el extremo del alambre lo mantiene en su lugar. Después, se remueve la aguja hueca. El cirujano puede usar entonces el alambre (arpón) como una guía para llegar al área anormal que se ha de extirpar. La muestra quirúrgica se envía a un laboratorio para ser examinada con un microscopio (ver información más adelante).

Una biopsia quirúrgica es más compleja que la FNA o la biopsia por punción con aguja gruesa. Típicamente requiere que se realicen varios puntos de sutura y puede dejar una cicatriz. Entre más grande sea la cantidad de tejido extirpado, mayores son las probabilidades de que usted note un cambio en la forma del seno después del procedimiento.

Por lo general, una biopsia por punción con aguja gruesa es suficiente para hacer un diagnóstico, aunque a veces puede que sea necesario realizar una biopsia abierta dependiendo de la localización de la lesión, o si la biopsia por punción no ofrece resultados claros.

Todas las biopsias pueden causar sangrado e hinchazón. Esto puede hacer que la protuberancia del seno luzca más grande después de la biopsia. Por lo general, esto no es motivo de preocupación y el problema de sangrado y de hematomas se resuelve poco tiempo después en la mayoría de los casos.

Diagnostica cáncer de mama – Biopsia de los ganglios linfáticos

Si los ganglios linfáticos debajo del brazo están agrandados (ya sea al palparlos u observarlos en un estudio por imágenes como una mamografía o una ecografía), estos se pueden examinar para determinar si hay propagación del cáncer. Con más frecuencia, se hace una biopsia con aguja al momento de llevar a cabo la biopsia del tumor en el seno.

Aun cuando ningún ganglio linfático esté agrandado, los ganglios linfáticos que están debajo del brazo usualmente se examinan para determinar si hay propagación del cáncer cuando se extrae el tumor del seno durante la cirugía. Esto se hace mediante una biopsia del ganglio linfático centinela, una disección de los ganglios linfáticos axilares, o ambas. Estos procedimientos se describen detalladamente en la sección “¿Cómo se trata el cáncer de mama?”.

¿Cómo se clasifica el cáncer de mama?
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Después de una biopsia del seno, las muestras de tejido se observan en el laboratorio para determinar si hay cáncer de mama, y de ser así, de qué tipo. Se pueden hacer ciertas pruebas de laboratorio para ayudar a determinar cuán rápidamente es probable que crezca el cáncer (a qué extensión) y qué tratamientos probablemente sean eficaces. Algunas veces estas pruebas no se hacen sino hasta que se remueve el tumor mediante cirugía con conservación del seno o mastectomía.

Si se diagnostica una afección benigna, no necesitará más tratamiento. A pesar de esto, resulta importante que su médico le indique si la afección benigna le coloca en un riesgo mayor de cáncer de mama en el futuro y qué tipo de cuidado de seguimiento pudiera necesitar.

Si el diagnóstico es cáncer, debe haber tiempo para que usted aprenda sobre la enfermedad y discuta todas las opciones de tratamiento con los especialistas en cáncer que le atienden, sus amigos y su familia. Por lo general, no hay necesidad de apresurar el tratamiento. Tal vez usted quiera obtener una segunda opinión antes de decidir el tratamiento que es mejor para usted.

Tipo de cáncer de mama

El tejido extirpado durante la biopsia (o durante la cirugía) se examina primero con un microscopio para determinar si hay cáncer y para ver si se trata de un carcinoma o algún otro tipo de cáncer (como un sarcoma). Si hay suficiente tejido, es posible que el patólogo pueda determinar si el cáncer es in situ (no invasivo) o invasivo. La biopsia también se usa también para determinar el tipo de cáncer, tal como carcinoma ductal invasivo o carcinoma lobulillar invasivo. Lea la sección “¿Qué es el cáncer seno?” para más detalles sobre cada tipo.

En una biopsia FNA, no se remueven tantas células del seno, y a menudo se separan del resto del tejido mamario. Por lo tanto, a menudo sólo es posible indicar que las células cancerosas están presentes sin poder determinar si el cáncer es in situ o invasivo.

Los tipos más comunes de cáncer de mama, el cáncer ductal invasivo y el cáncer lobulillar invasivo, se tratan generalmente de la misma manera.

Grado del cáncer de mama

Un patólogo también le asigna un grado al cáncer, de acuerdo con la semejanza que guarda la muestra de la biopsia con el tejido normal del seno y cuán rápidamente se dividen las células cancerosas. El grado puede ayudar a predecir el pronóstico de una mujer. En general, un grado con un número menor indica un cáncer de crecimiento más lento que es menos probable que se propague, mientras que un número mayor indica un cáncer de crecimiento más rápido que es más probable que se propague. El grado del tumor es un factor que se toma en consideración al momento de decidir si es necesario administrar tratamiento adicional después de la cirugía.

Para los cánceres invasivos, el grado histológico del tumor algunas veces se le llama grado Bloom-Richardson, grado Nottingham, grado Scarff-Bloom-Richardson o grado Elston-Ellis. A veces, el grado se expresa con palabras en lugar de números:

  • El grado 1 significa bien diferenciado.
  • El grado 2 significa moderadamente diferenciado.
  • El grado 3 significa pobremente diferenciado.
    Los tipos de cáncer con grado 3 suelen crecer y propagarse más rápidamente.

El documento titulado Cómo entender su informe de patología: cáncer de mama provee más información sobre los grados de los cánceres invasivos.

Al carcinoma ductal en situ (ductal carcinoma in situ, DCIS) también se le otorga un grado, pero el grado se basa sólo en qué tan anormales lucen las células cancerosas (grado nuclear). También se toma en cuenta la presencia de necrosis (áreas de células cancerosas muertas o en proceso de morir). Frecuentemente se usa el término comedocarcinoma para describir el DCIS con necrosis prominente. Si un conducto del seno está lleno de células muertas o que están en proceso de morir, puede que se use el término comedonecrosis. Los términos comedocarcinoma y comedonecrosis están asociados a un grado más alto de DCIS.

El documento titulado Understanding Your Pathology Report: Ductal Carcinoma In Situ (disponible en inglés) provee más información.

Pruebas para clasificar los cánceres de mama

Receptores de estrógeno (ER) y receptores de progesterona (PR)

Los receptores son proteínas que se encuentran en el interior o la superficie de ciertas células y que se pueden unir a ciertas sustancias, como las hormonas que circulan en la sangre. Las células normales y algunas células cancerosas del seno tienen receptores que se unen al estrógeno y a la progesterona. Estas dos hormonas a menudo fomentan el crecimiento de las células cancerosas del seno.

Un paso importante en la evaluación de un cáncer de mama es analizar el cáncer extirpado durante la biopsia (o cirugía) para ver si tiene receptores de estrógeno y progesterona. Las células cancerosas pueden contener uno o ambos receptores. Los cánceres de seno que contienen receptores de estrógeno son referidos a menudo como cánceres positivos para receptores de estrógeno (ER positivo o ER+), mientras que aquéllos con receptores de progesterona se les denominan cánceres positivos para receptores de progesterona (PR positivo o PR+).

A todos los cánceres invasivos de seno, se les debe realizar estas pruebas de ambos receptores hormonales ya sea en la muestra de la biopsia o al momento de extraerlos mediante la cirugía. Alrededor de dos de cada tres cánceres de seno tienen al menos uno de estos receptores. Este porcentaje es mayor en las mujeres de más edad que en las mujeres más jóvenes. A los DCIS también se les deben hacer pruebas de receptores de estrógeno.

Prueba HER2/neu

Aproximadamente uno de cada cinco cánceres de seno contiene una cantidad muy elevada de una proteína promotora del crecimiento llamada HER2/neu. El gen HER2/neu instruye a las células a producir esta proteína. A los tumores con niveles aumentados de HER2/neu se les conoce como positivos para HER2.

Los cánceres que son positivos para HER2 tienen demasiadas copias del gen HER2/neu, lo que resulta en mayores cantidades de proteína HER2/neu de lo normal. Estos cánceres tienden a ser más agresivos, es decir, crecen y se propagan con más rapidez que los otros cánceres de seno.

Se deben hacer las pruebas de HER2/neu a todos los cánceres de seno invasivos recién diagnosticados, ya que los cánceres HER2 positivo tienen una probabilidad mucho mayor de beneficiarse del tratamiento con medicamentos dirigidos a la proteína HER2/neu, tal como trastuzumab (Herceptin®) y lapatinib (Tykerb®). El DCIS no se trata con estos medicamentos y por lo tanto no se realizan pruebas de HER2.

Usualmente se examina la muestra obtenida mediante biopsia o cirugía en una de dos formas:

  • Inmunohistoquímica (immunohistochemistry, IHC): en esta prueba se aplican a la muestra anticuerpos especiales que identifican la proteína HER2/neu, lo que causa que las células cambien de color si están presentes muchas copias. Este cambio de color se puede ver en el microscopio. Los resultados de la pruebas se presentan como 0, 1+, 2+, o 3+.
  • Hibridización fluorescente in situ (fluorescent in situ hybridization, FISH): esta prueba utiliza porciones fluorescentes de ADN que se adhieren específicamente a las copias del gen HER2/neu en las células, las que se pueden contar con un microscopio especial.
  • Muchos especialistas en cáncer de mama opinan que la prueba de hibridización fluorescente in situ es más precisa que la prueba de inmunohistoquímica. Sin embargo, la prueba FISH es más costosa y toma más tiempo obtener resultados. Con más frecuencia, la IHC se hace primero. Si los resultados son 1+ (o 0), el cáncer se considera HER2 negativo. Las personas con tumores HER2 negativos no son tratadas con medicamentos (como trastuzumab) que atacan la HER2. Si los resultados de la prueba indican 3+, el cáncer es HER2 positivo. Las pacientes con tumores HER2 positivos pueden ser tratadas con medicamentos, como con trastuzumab. Cuando el resultado es 2+, la condición de HER2 del tumor no está clara. Por lo general, esto conduce a evaluar el tumor con FISH. Algunas instituciones también usan FISH para confirmar la condición de HER2 de los casos que son 3+ por IHC, y algunas sólo llevan a cabo FISH.
  • Un tipo de prueba más nuevo, conocido como hibridización cromogénica in situ (chromogenic in situ hybridization, CISH) funciona de forma similar a FISH al usar sondas pequeñas de ADN para contar el número de genes HER2 en las células cancerosas del seno. Esta prueba identifica cambios en colores (no fluorescencia) y no requiere un microscopio especial, lo que podría hacer que esta prueba sea menos costosa. Actualmente no se usan tanto como la IHC o FISH.

Clasificación del cáncer de mama según los receptores hormonales y condición de HER2

A menudo, los doctores dividen los cánceres de seno en grupos basándose en la presencia de receptores hormonales (ER y PR) y si el cáncer tiene demasiada HER2.

Receptor hormonal positivo: si las células cancerosas del seno contienen receptores de estrógeno o de progesterona, este cáncer se llama cáncer con receptores de hormonas positivos. Los cánceres de seno con receptores hormonales positivos se pueden tratar con medicamentos de terapia hormonal que reducen los niveles de estrógeno o bloquean los receptores de estrógeno. Esto incluye a los cánceres que son negativos para estrógeno, pero positivos para progesterona. Los cánceres que con receptores hormonales positivos suelen crecer más lentamente que los cánceres con receptores hormonales negativos (y no tienen receptores de estrógeno ni de progesterona). Las mujeres con estos cánceres suelen tener un mejor pronóstico a corto plazo, pero los cánceres con receptores hormonales positivos a veces pueden regresar muchos años después del tratamiento. Los cánceres con receptores hormonales positivos son más comunes en mujeres después de la menopausia.

Receptor hormonal negativo: si las células cancerosas del seno no contienen receptores de estrógeno ni de progesterona, el cáncer se identifica como negativo para receptores hormonales (o con receptores de hormonas negativos). El tratamiento con los medicamentos de terapia hormonal no es útil para estos cánceres. Estos cánceres tienden a crecer más rápidamente que los cánceres con receptores hormonales positivos. Si regresan después del tratamiento, esto con más frecuencia ocurre durante los primeros años. Los cánceres con receptores hormonales negativos son más comunes en mujeres que aún no han pasado por la menopausia.

HER2 positivo: a los cánceres que tienen demasiada cantidad de proteína HER2 o copias adicionales del gen HER2 se les llama HER2 positivos. Estos cánceres se pueden tratar con medicamentos que se dirigen a HER2.

HER2 negativo: a los cánceres que no tienen exceso de HER2 se les llama HER2 negativos. Estos cánceres no responden a tratamiento con medicamentos que se dirigen a HER2.

Triple negativo: si las células cancerosas del seno no contienen receptores de estrógeno ni de progesterona y no tienen exceso de HER2, se les llama triple negativos. Estos cánceres tienden a presentarse con más frecuencia en mujeres más jóvenes y en mujeres hispanas o de la raza negra. El cáncer de mama triple negativo tiende a crecer y a propagarse más rápidamente que la mayoría de los otros tipos de cáncer de mama. Debido a que las células tumorales no tienen receptores hormonales, la terapia hormonal no es útil en el tratamiento de estos cánceres. Tampoco son útiles los medicamentos dirigidos a HER2, pues estos cánceres no tienen exceso de HER2. No obstante, la quimioterapia sigue siendo útil.

Triple positivo: este término se usa para describir cánceres que son ER positivos, PR positivos, y tienen exceso de HER2. Estos cánceres se pueden tratar con medicamentos hormonales, así como medicamentos que se dirigen a HER2.

Otras pruebas para los cánceres de mama

Pruebas de ploidía y tasa de proliferación celular

La ploidía de las células cancerosas se refiere a la cantidad de ADN que contienen. Si hay una cantidad normal de ADN en las células, se dice que éstas son diploides. Si la cantidad es anormal, entonces las células se describen como aneuploides. Las pruebas de ploidía pueden ayudar a determinar el pronóstico, pero estas pruebas pocas veces cambian el tratamiento y son consideradas como opcionales. Por lo general, no son recomendadas como parte de la evaluación rutinaria del cáncer de mama.

La fracción de fase S es el porcentaje de células en una muestra que están reproduciendo (copiando) su ADN. La reproducción del ADN significa que la célula se está preparando para dividirse en dos células nuevas. La tasa de división de células cancerosas también se puede calcular mediante una prueba Ki-67. Si la fracción de células de fase S o el índice de marcador Ki-67 es alto, significa que las células cancerosas se están dividiendo más rápidamente, lo que indica que hay un cáncer más agresivo.

Pruebas de patrones genéticos

Los investigadores han encontrado que el análisis simultáneo a los patrones de un número de genes diferentes (algunas veces llamados perfiles de expresión genética) puede ayudar a predecir si el cáncer de mama en etapa inicial es propenso o no a regresar tras el tratamiento inicial. Dos de dichas pruebas, las cuales observan los distintos conjuntos de genes, ya están disponibles: la prueba Oncotype DX® y la prueba MammaPrint®.

Oncotype DX®: la prueba Oncotype DX puede ser útil para decidir si el tratamiento adicional (adyuvante) con quimioterapia (después de la cirugía) puede ser beneficioso en las mujeres que padecen cánceres de seno con receptores de hormonas positivos en etapa temprana. Esta prueba se realiza con más frecuencia en tumores que son pequeños (1 cm o menos) y que no se han propagado a los ganglios linfáticos, aunque se puede emplear en tumores más avanzados.

La prueba examina un conjunto de 21 genes en las células que se obtuvieron de las muestras del tumor para determinar una “puntuación de recurrencia” que va desde 0 a 100:

Los cánceres con una puntuación de recurrencia de 17 o menos tienen un bajo riesgo de recurrencia (de que el cáncer regrese después del tratamiento) si son tratados con terapia hormonal. Las mujeres con estos cánceres probablemente no se beneficiarían de quimioterapia.
Los cánceres con una puntuación de 18 a 30 están en riesgo intermedio de recurrencia. Algunas mujeres con estos cánceres podrían beneficiarse de quimioterapia.
Los cánceres con una puntuación de 31 o más están en alto riesgo de recurrencia. Las mujeres con estos cánceres probablemente se beneficien de quimioterapia además de terapia hormonal.
Esta prueba calcula el riesgo y ayuda a predecir quién probablemente se beneficiaría de la quimioterapia. Aun así, la prueba no puede indicar con seguridad si una mujer en particular presentará una recurrencia con o sin quimioterapia. Ésta es una herramienta que se puede usar, junto con otros factores, para ayudar a orientar a las mujeres y a sus médicos al decidir si sería útil administrar más tratamiento.

MammaPrint®: esta prueba se puede usar para ayudar a determinar la probabilidad de que cánceres de seno recurran en partes distantes del cuerpo después del tratamiento inicial.

La prueba analiza la actividad de 70 genes diferentes para determinar si el cáncer es de bajo riesgo o de alto riesgo. Hasta el momento, sin embargo, no se ha estudiado si los resultados son útiles para guiar el tratamiento.

Utilidad de estas pruebas: muchos médicos usan estas pruebas (junto con otra información) para ayudar a tomar decisiones sobre la quimioterapia, aunque estas pruebas no son necesarias en todos los casos. Actualmente se están analizando estas pruebas en más estudios clínicos grandes. Mientras tanto, es buena idea que las pacientes pregunten a sus médicos si estas pruebas podrían ser beneficiosas para ellas.

Clasificación del cáncer de mama basándose en la expresión genética

La investigación sobre los patrones de expresión genética también ha sugerido algunas nuevas formas de clasificar los cánceres de seno. Los tipos actuales del cáncer de mama se basan en gran parte en la apariencia de los tumores cuando son observados con un microscopio. Una clasificación más nueva, basada en características moleculares, divide los cánceres de seno en cuatro grupos. Esta prueba, llamada PAM50, está disponible actualmente, pero no está claro que sea más útil como guía de tratamiento que las pruebas de receptores hormonales y HER2.

Tipos luminal A y luminal B: los tipos luminales son positivos para receptores de estrógeno. Los patrones de expresión genética de estos cánceres son similares a las células normales que recubren los conductos y las glándulas del seno (el interior de un conducto o glándula es llamado su lumen). Los cánceres luminal A son de bajo grado, suelen crecer con bastante lentitud, y tienen el mejor pronóstico. Los cánceres luminal B generalmente crecen con un poco más de rapidez que los luminal A, y el pronóstico no es tan favorable.

Tipo HER2: estos cánceres tienen copias adicionales del gen HER2 y algunas veces otros genes. Por lo general, estos cánceres tienen una apariencia de alto grado cuando son observados con el microscopio. Estos cánceres tienden a crecer más rápidamente y tienen un peor pronóstico, aunque a menudo pueden ser tratados exitosamente con terapias dirigidas a HER2, las cuales se administran usualmente con quimioterapia.

Tipo basal: la mayoría de estos cánceres son de los llamados tipo triple negativo, lo que significa que carecen de los receptores de estrógeno o progesterona y tienen cantidades normales de HER2. Los patrones de expresión genética de estos cánceres son similares a las células en las capas basales más profundas de los conductos y las glándulas del seno. Este tipo es más común entre las mujeres con mutaciones genéticas BRCA1. Por razones que no son bien entendidas, este cáncer también es más común entre las mujeres jóvenes de raza negra.

Éstos son cánceres de alto grado que suelen crecer rápidamente y tienen un pronóstico desfavorable. La terapia hormonal y las terapias anti-HER2, como el trastuzumab y el lapatinib no son eficaces contra estos cánceres, aunque la quimioterapia puede ser útil. Actualmente se están conduciendo muchas investigaciones para conocer las mejores maneras de tratar estos cánceres.

Se espera que estas nuevas clasificaciones del cáncer de mama puedan algún día permitir a los médicos administrar mejores tratamientos hechos a la medida de cada paciente. Sin embargo, se necesitan más investigaciones en esta área antes de que esto sea posible.

¿Cómo se determina la etapa del cáncer de mama?
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Etapa del cáncer de mama

La etapa (estadio) describe la extensión del cáncer en el cuerpo. Se basa en si el cáncer es invasivo o no invasivo, el tamaño del tumor, cuántos ganglios linfáticos están afectados, y si hay propagación a otras partes del cuerpo. La etapa de un cáncer es uno de los factores más importantes para determinar el pronóstico y las opciones de tratamiento.

La determinación de la etapa (estadificación) es un proceso cuyo objetivo es determinar qué tan propagado se encuentra un cáncer al momento del diagnóstico. Dependiendo de los resultados del examen físico y de la biopsia, es posible que su médico le pida que se someta a ciertos estudios por imágenes, como por ejemplo radiografías del tórax, mamogramas de ambos senos, gammagrafías óseas y exámenes de tomografía computarizada (CT), imágenes por resonancia magnética (MRI) y/o tomografías por emisión de positrones (PET). También se pueden llevar a cabo análisis de sangre para evaluar su salud general, y éstos algunas veces puede indicar si el cáncer se ha propagado a ciertos órganos.

Sistema TNM del American Joint Committee on Cancer (AJCC)

Un sistema de estadificación es una manera estandarizada utilizada por los especialistas en el tratamiento del cáncer para informar en forma resumida cuánto se ha propagado un cáncer. El sistema más comúnmente usado para describir las etapas del cáncer de mama es el sistema TNM del American Joint Committee on Cancer (AJCC).

La etapa de un cáncer de mama puede determinarse a base de los resultados del examen físico, de la biopsia y de los estudios por imágenes (etapa clínica) o añadiendo también los resultados de la cirugía (etapa patológica). Las etapas descritas aquí son las etapas patológicas, las cuales incluyen los hallazgos después de la cirugía, cuando el patólogo examinó la masa en el seno y los ganglios linfáticos adyacentes. Las etapas patológicas son probablemente más precisas que las etapas clínicas, ya que permiten al médico obtener una impresión directa de la extensión de su cáncer.

El sistema de estadificación TNM clasifica los cánceres según las categorías T, N y M:

  • La letra T seguida de un número del 0 al 4 describe el tamaño del tumor y su propagación a la piel o a la pared torácica debajo del seno. Los números T mayores indican un tumor más grande y/o una propagación más extensa a los tejidos adyacentes al seno.
  • La letra N seguida de un número del 0 al 3 indica si el cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos vecinos al seno y, de ser así, cuántos ganglios linfáticos se encuentran afectados.
  • La letra M seguida de un número del 0 al 1 indica si el cáncer se ha propagado o no a los órganos distantes (por ejemplo, los pulmones o los huesos).

Categorías del tumor primario (T):

TX: no se puede evaluar el tumor primario.

T0: no hay evidencia de tumor primario.

Tis: carcinoma in situ (DCIS, LCIS o enfermedad de Paget del pezón sin masas tumorales asociadas).

T1 (incluye T1a, T1b, y T1c): tumor de 2 cm (3/4 de pulgada) o menos de ancho.

T2: el tumor mide más de 2 cm, pero no más de 5 cm (2 pulgadas) de ancho.

T3: el tumor mide más de 5 cm de ancho.

T4 (incluye T4a, T4b, T4c, y T4d): el tumor es de cualquier tamaño y crece hacia la pared torácica o la piel, invadiéndolos. Esto incluye al cáncer inflamatorio del seno.

Ganglios linfáticos adyacentes (N; según se observan en un microscopio):

La determinación de la etapa de los ganglios linfáticos para el cáncer de mama ha cambiado conforme la tecnología ha evolucionado. Los métodos anteriores fueron útiles en encontrar grandes depósitos de células cancerosas en los ganglios linfáticos, pero podían pasar por alto áreas microscópicas de cáncer. Los métodos más recientes han hecho posible que se puedan encontrar depósitos cada vez más pequeños de células cancerosas, aunque los expertos no están seguros de qué hacer con la nueva información. ¿Afectan los diminutos depósitos de células cancerosas el pronóstico de la misma manera que lo hacen los depósitos más grandes? ¿Cuánto cáncer es necesario en los ganglios linfáticos para ver un cambio en el pronóstico o tratamiento?

Todavía se siguen analizando las respuestas a estas preguntas, pero hasta el momento, un depósito de células cancerosas tiene que contener por lo menos 200 células o medir por lo menos 0.2 mm de ancho (menos de 1/100 de una pulgada) para que cambie la etapa N. Un área de propagación del cáncer que mida menos de 0.2 mm (o con menos de 200 células) no cambia la etapa, pero se registra con abreviaciones que reflejan la manera en que la propagación del cáncer fue detectada. La abreviación “i+” significa que un pequeño número de células cancerosas (llamadas células tumorales aisladas) fueron observadas en tinción de rutina o cuando se usó una técnica especial de tinción, llamada inmunohistoquímica.

Asimismo, se usa la abreviación “mol+” si el cáncer sólo se pudo encontrar usando una técnica llamada RT-PCR. La RT-PCR es una prueba molecular que puede encontrar un número muy pequeño de células que no se pueden ver ni siquiera usando tintes especiales. Sin embargo, esta prueba no se usa a menudo para encontrar las células cancerosas del seno en los ganglios linfáticos, ya que los resultados no afectan las decisiones sobre el tratamiento.

Por otro lado, si el área de la propagación del cáncer mide por lo menos 0.2 mm (o 200 células), pero aún no mide más de 2 mm, se le llama micrometástasis (un mm es aproximadamente del ancho de un grano de arroz). Las micrometástasis se cuentan sólo si no hay ninguna otra área mayor de propagación del cáncer. Se sabe que las áreas de propagación del cáncer que miden más de 2 mm afectan el pronóstico y cambian la etapa N. Algunas veces, a estas áreas más grandes se les llama macrometástasis, aunque con más frecuencia se les llama metástasis.

NX: los ganglios linfáticos adyacentes no se pueden evaluar (por ejemplo, si se extirparon anteriormente).

N0: el cáncer no se ha propagado a los ganglios linfáticos adyacentes.

N0(i+): se encontraron diminutas cantidades de cáncer en los ganglios linfáticos axilares mediante el uso de tinción de rutina o tintes especiales. El área de propagación del cáncer contiene menos de 200 células y mide menos de 0.2 mm.
N0(mol+): las células cancerosas no se pueden observar en los ganglios linfáticos axilares (aun cuando se usan tintes especiales), pero se detectaron señales de células cancerosas mediante el uso de RT-PCR.
N1: el cáncer se propagó a entre uno y tres ganglios linfáticos axilares (debajo del brazo), y/o se encuentran diminutas cantidades de cáncer en los ganglios linfáticos mamarios internos (aquellos que están cerca del esternón) en la biopsia de ganglio centinela.

N1mi: hay micrometástasis (áreas diminutas de propagación del cáncer) entre uno y tres ganglios debajo del brazo. Las áreas de propagación del cáncer en los ganglios linfáticos miden 2mm o menos de ancho (pero tienen por lo menos 200 células cancerosas o miden 0.2 mm de ancho).
N1a: el cáncer se ha propagado a entre uno y tres ganglios linfáticos debajo del brazo con por lo menos un área de propagación del cáncer que mide más de 2 mm de ancho.
N1b: el cáncer se propagó a los ganglios linfáticos mamarios internos, pero esta propagación sólo se detectó mediante una biopsia de ganglio centinela (no causó inflamación de los ganglios linfáticos).
N1c: tanto N1a como N1b están presentes.
N2: el cáncer se propagó a entre cuatro y nueve ganglios linfáticos debajo del brazo, o el cáncer ha agrandado los ganglios linfáticos mamarios internos (N2a o N2b, pero no ambos).

N2a: el cáncer se propagó a entre cuatro y nueve ganglios linfáticos debajo del brazo con por lo menos un área de propagación del cáncer que mide más de 2 mm.
N2b: el cáncer se propagó a uno o más ganglios linfáticos mamarios internos, lo que causa que estén agrandados.
N3: en cualquiera de los siguientes casos:

N3a: bien sea que:

El cáncer se propagó a 10 o más ganglios linfáticos axilares con por lo menos un área de propagación del cáncer que mide más de 2mm, O
El cáncer se propagó a los ganglios linfáticos que están debajo de la clavícula con por lo menos un área de propagación del cáncer que mide más de 2mm.

N3b: bien sea que:

Se encuentra cáncer en por lo menos un ganglio linfático axilar (con por lo menos un área de propagación del cáncer que mide más de 2 mm), y ha agrandado los ganglios linfáticos mamarios internos, O

El cáncer se propagó a cuatro o más ganglios linfáticos axilares (con por lo menos un área de propagación del cáncer que mide más de 2 mm), y se encuentran diminutas cantidades de cáncer en los ganglios linfáticos mamarios internos en la biopsia de ganglio linfático centinela.

N3c: el cáncer se propagó a los ganglios linfáticos que están sobre la clavícula con por lo menos un área de propagación del cáncer que mide más de 2mm.

Metástasis (M):

MX: no se puede evaluar la propagación a distancia (metástasis).

M0: no se encuentra propagación a distancia en las radiografías (o en otros estudios por imágenes) o por examen físico.

cM0(i +): se encuentran pequeños números de células cancerosas en la sangre o la médula ósea (encontrados sólo por pruebas especiales) o se encuentran áreas diminutas de propagación del cáncer (que no miden más de 0.2 mm) en ganglios linfáticos alejados del seno.

M1: el cáncer se ha propagado a órganos distantes. (Las localizaciones más comunes son los huesos, los pulmones, el cerebro y el hígado).

Agrupación por etapas del cáncer de mama

Una vez que se han determinado las categorías T, N y M, esta información se combina en un proceso llamado agrupamiento por etapas. Los cánceres con etapas similares tienden a tener un pronóstico similar, y a menudo son tratados de una manera similar. Las etapas se expresan en números romanos desde I (la etapa menos avanzada) hasta IV (la etapa más avanzada). El cáncer no invasivo se reporta como etapa 0.

Etapa 0: Tis, N0, M0: éste es el carcinoma ductal in situ (DCIS), un precáncer de mama. Muchos consideran al DCIS la forma más temprana del cáncer de mama. En el DCIS, las células cancerosas continúan localizadas en el interior de un conducto y no han invadido más profundamente el tejido adiposo circundante del seno. El carcinoma lobulillar in situ (LCIS) algunas veces se clasifica también como cáncer de mama en etapa 0, pero la mayoría de los oncólogos no creen que sea un verdadero cáncer o precáncer. La enfermedad de Paget del pezón (sin una masa tumoral subyacente) también es etapa 0. En todos los casos, el cáncer no se ha propagado a los ganglios linfáticos o a áreas distantes.

Etapa IA: T1, N0, M0: el tumor mide 2 cm (aproximadamente 3/4 de pulgada) o menos (T1) de ancho, y no se ha propagado a los ganglios linfáticos (N0) ni a áreas distantes (M0).

Etapa IB: T0 o T1, N1mi, M0: el tumor mide 2 cm o menos (o no se detecta) (T0 o T1) de ancho con micrometástasis en uno a tres ganglios linfáticos axilares (el cáncer en los ganglios linfáticos mide más de 0.2 mm de ancho y/o contiene más de 200 células, pero no mide más de 2 mm)(N1mi). El cáncer no se ha propagado a áreas distantes (M0).

Etapa IIA: se aplica a una de las siguientes situaciones:

T0 o T1, N1 (pero no N1mi), M0: el tumor mide 2 cm o menos de ancho (o no es detectado) (T1 o T0) y cualquiera de lo siguiente está presente:

El cáncer se propagó a entre uno y tres ganglios linfáticos axilares, y el cáncer en los ganglios linfáticos mide más de 2 mm (N1a), O
Se encuentran diminutas cantidades de cáncer en los ganglios linfáticos mamarios internos en la biopsia de ganglio centinela (N1b), O
El cáncer se propagó a entre uno y tres ganglios linfáticos axilares y a ganglios linfáticos mamarios internos (encontrados en la biopsia de ganglio centinela) (N1c).

O

T2, N0, M0: el tumor mide más de 2 cm, pero menos de 5 cm de ancho (T2), pero no se ha propagado a los ganglios linfáticos (N0).

El cáncer no se ha propagado a sitios distantes (M0).

Etapa IIB: aplica uno de los siguientes:

T2, N1, M0: el tumor mide más de 2 cm, pero menos de 5 cm de ancho (T2). El cáncer se propagó a entre uno y tres ganglios linfáticos axilares, y/o se encuentran diminutas cantidades de cáncer en los ganglios linfáticos mamarios internos en la biopsia de ganglio centinela (N1). El cáncer no se ha propagado a sitios distantes (M0).

O

T3, N0, M0: el tumor mide más de 5 cm de ancho, pero no ha crecido hacia la pared torácica o la piel, y no se propagó a los ganglios linfáticos (T3, N0). El cáncer no se ha propagado a sitios distantes (M0).

Etapa IIIA: se aplica a una de las siguientes situaciones:

T0 a T2, N2, M0: el tumor no mide más de 5 cm de ancho (o no se pudo encontrar) (T0 a T2). Se propagó a entre cuatro y nueve ganglios linfáticos axilares, o el cáncer ha agrandado los ganglios linfáticos mamarios internos (N2). El cáncer no se ha propagado a sitios distantes (M0).

O

T3, N1 o N2, M0: el tumor mide más de 5 cm de ancho, pero no ha invadido la pared torácica o la piel (T3). Se propagó a entre uno a nueve ganglios linfáticos axilares, o a los ganglios mamarios internos (N1o N2). El cáncer no se ha propagado a sitios distantes (M0).

Etapa IIIB: T4, N0 a N2, M0: el tumor ha crecido en la pared torácica o en la piel (T4), y uno de los siguientes criterios está presente:

El cáncer no se propagó a los ganglios linfáticos (N0).
El cáncer se propagó a entre uno y tres ganglios linfáticos axilares, y/o se encuentran diminutas cantidades de cáncer en los ganglios linfáticos mamarios internos en la biopsia de ganglio centinela (N1).

Se propagó a entre cuatro y nueve ganglios linfáticos axilares, o el cáncer ha agrandado los ganglios linfáticos mamarios internos (N2).
El cáncer no se ha propagado a sitios distantes (M0).

El cáncer inflamatorio de seno se clasifica como T4d y está al menos en etapa IIIB. Si se ha propagado a muchos ganglios linfáticos cercanos (N3), podría estar en etapa IIIC, y si se ha propagado a ganglios linfáticos distantes o a órganos (M1) estaría en etapa IV.

Etapa IIIC: (cualquier T, N3, M0): el tumor es de cualquier tamaño (o no puede ser encontrado), y existe una de las siguientes situaciones:

Propagación del cáncer a 10 o más ganglios linfáticos axilares (N3).
Propagación del cáncer a los ganglios linfáticos debajo de la clavícula (N3).
El cáncer se propagó a los ganglios linfáticos que están sobre la clavícula (N3).
El cáncer afecta a los ganglios linfáticos axilares y ha agrandado los ganglios linfáticos mamarios internos (N3).
El cáncer se ha propagado a cuatro o más ganglios linfáticos axilares, y se encuentran diminutas cantidades de cáncer en los ganglios linfáticos mamarios internos en la biopsia de ganglio centinela (N3).

El cáncer no se ha propagado a sitios distantes (M0).

Etapa IV: cualquier T, cualquier N, M1: el cáncer puede ser de cualquier tamaño (cualquier T) y podría o no haberse propagado a los ganglios linfáticos adyacentes (cualquier N). Se ha propagado a órganos distantes o a ganglios linfáticos distantes al seno (M1). Los lugares donde el cáncer se propaga con más frecuencia son los huesos, el hígado, el cerebro o el pulmón.

Si usted tiene alguna pregunta acerca de la etapa de su cáncer y lo que esto podría significar en su caso, no dude en preguntar a su médico.

¿Cómo se trata el cáncer de mama?
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Esta información representa los puntos de vista de los médicos y del personal de enfermería que prestan servicio en la Junta Editorial del Banco de Datos de Información de la Sociedad Americana Contra El Cáncer.

Estos puntos de vista se basan en la interpretación que ellos hacen de los estudios publicados en revistas médicas, así como en su propia experiencia profesional.

La información sobre tratamientos incluida en este documento no constituye una política oficial de la Sociedad y no tiene como objetivo ofrecer asesoramiento médico que remplace la experiencia y el juicio de su equipo de atención médica contra el cáncer. Su objetivo es ayudar a que usted y a su familia estén informados para tomar decisiones conjuntamente con su médico.

Es posible que su médico tenga motivos para sugerir un plan de tratamiento distinto de estas opciones generales de tratamiento. No dude en hacer preguntas a su médico sobre sus opciones de tratamiento.

¿Cómo se trata el cáncer de mama?

Tipos generales de tratamiento para cáncer de mama.

Los tipos principales de tratamiento para el cáncer de mama son:

  • Cirugía
  • Radioterapia
  • Quimioterapia
  • Terapia hormonal
  • Terapia dirigida
  • Terapia dirigida a los huesos.

Los tratamientos pueden ser clasificados en grupos amplios, basándose en cómo funcionan y cuándo son usados.

Terapia local y terapia sistémica

La terapia local tiene como objetivo tratar un tumor en un sitio específico, sin afectar el resto del cuerpo. La cirugía y la radioterapia son ejemplos de terapias locales.

La terapia sistémica se refiere a medicamentos que se administran por vía oral o directamente en el torrente sanguíneo para llegar a las células cancerosas en cualquier lugar del cuerpo. La quimioterapia, la terapia hormonal y la terapia dirigida son terapias sistémicas.

Terapia adyuvante y terapia neoadyuvante

A las pacientes a quienes no se les detecta cáncer después de la cirugía a menudo se les administra tratamiento adicional para ayudar a evitar que el cáncer regrese. A esto se le conoce como terapia adyuvante. Los médicos creen que incluso en las etapas tempranas de cáncer de mama, las células cancerosas se pueden desprender del tumor primario del seno y comenzar a propagarse. Estas células no se pueden palpar en un examen físico ni ver en las radiografías o en otros estudios por imágenes, y no causan síntomas. Sin embargo, pueden establecer tumores nuevos en los tejidos adyacentes, en otros órganos y huesos. El objetivo de la terapia adyuvante es destruir estas células ocultas. Tanto la terapia sistémica (como quimioterapia, terapia hormonal y terapia dirigida) como la radiación se pueden usar como terapia adyuvante.

La mayoría, aunque no todas, las pacientes se benefician de la terapia adyuvante. El beneficio que usted podría obtener depende de la etapa y las características del cáncer, así como el tipo de cirugía a la que se sometió. En términos generales, si el tumor es más grande o el cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos, es muy probable que se haya propagado través del torrente sanguíneo, y es más probable que usted se beneficie de la terapia. No obstante, hay otras características, algunas de las cuales se han discutido anteriormente, que pueden determinar si la paciente debe recibir terapia adyuvante. Las recomendaciones respecto a la terapia adyuvante se analizan en las secciones de estos tratamientos y en la sección de tratamiento por etapa.

Algunas pacientes reciben tratamiento, como la quimioterapia o la terapia hormonal antes de la cirugía. La meta de este tratamiento es reducir el tamaño del tumor con la esperanza de que esto permita una operación menos extensa. A esto se le llama terapia neoadyuvante. La terapia neoadyuvante también reduce la probabilidad de que el cáncer regrese en el futuro. Muchas pacientes que reciben terapia neoadyuvante no necesitarán terapia adyuvante, o no necesitarán mucha.

Las próximas secciones ofrecen información general sobre los tipos de tratamientos usados para el cáncer de mama. Le sigue información sobre las opciones de tratamiento convencional según la etapa del cáncer (incluyendo cánceres de seno no invasivos e invasivos), y una corta sección sobre el tratamiento del cáncer de mama durante el embarazo.

Preguntas sobre el cáncer de mama
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¿Qué debe preguntar a su médico sobre el cáncer de mama?

Es importante que usted tenga conversaciones francas y abiertas con los especialistas en cáncer que lo atienden. No tema hacer preguntas, no importa lo insignificantes que le puedan parecer. A continuación le indicamos algunas preguntas que debe considerar:

¿Qué tipo de cáncer de mama padezco? ¿Cómo afecta esto a mis opciones de tratamiento y mi pronóstico?
¿Se ha propagado mi cáncer a los ganglios linfáticos o a los órganos internos?
¿Cuál es la etapa de mi cáncer, y cómo afecta mis opciones de tratamiento y pronóstico?
¿Necesito hacerme otras pruebas antes de poder decidir el tratamiento?
¿Debería considerar pruebas genéticas?
¿Debo considerar un estudio clínico?
¿Qué tratamientos son apropiados para mí? ¿Qué recomienda? ¿Por qué?
¿Cuáles son los riesgos y efectos secundarios que debo esperar?
¿Qué tan eficaz será la cirugía de reconstrucción del seno si la necesito o deseo?
¿Cuáles son las ventajas y las desventajas de realizar la reconstrucción del seno de inmediato o en una fecha posterior?
¿Cómo lucirán y se sentirán mis senos después de mi tratamiento? ¿Tendrán la misma sensibilidad?
¿Cuánto tiempo durará el tratamiento? ¿Cómo será la experiencia del tratamiento? ¿Dónde se administrará?
¿Qué debo hacer a fin de prepararme para recibir el tratamiento?
¿Necesitaré una transfusión sanguínea?
¿Debo seguir una dieta especial o hacer otros cambios en mi estilo de vida?
¿Cuáles son las probabilidades de que mi cáncer recurra con los programas de tratamiento que hemos discutido? ¿Qué haríamos si eso sucediera?
¿Experimentaré la menopausia como resultado del tratamiento?
¿Podré tener hijos después del tratamiento?
¿Qué tipo de atención médica de seguimiento necesitaré después del tratamiento?

Asegúrese de escribir cualquier pregunta que se le ocurra y que no se encuentre en la lista. Por ejemplo, usted podría desear información específica acerca del tiempo de recuperación para poder planificar su esquema de trabajo. Puede que usted quiera preguntar sobre segundas opiniones. Puede ser útil que le acompañe otra persona o que grabe su conversación con el médico. También puede ser de utilidad que saque copias de su historia médica, informes patológicos y radiológicos en caso de que desee buscar una segunda opinión posteriormente.

¿Qué sucede después del tratamiento del cáncer de mama?
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Para muchas mujeres con cáncer de mama, el tratamiento del cáncer de mama puede que remueva o destruya el cáncer. Completar el tratamiento puede causarle tanto tensión como entusiasmo. Tal vez sienta alivio de haber completado el tratamiento, aunque le resulte difícil no preocuparse sobre la reaparición del cáncer. Cuando un cáncer regresa después del tratamiento, a esto se le llama recurrencia. Ésta es una preocupación muy común en las personas que han tenido cáncer.

Puede que pase un tiempo antes de que sus temores disminuyan. No obstante, puede que sea útil saber que muchos sobrevivientes de cáncer han aprendido a vivir con esta incertidumbre y hoy día viven vidas plenas. Para más información sobre este tema, por favor, lea nuestro documento disponible en inglés Living with Uncertainty: The Fear of Cancer Recurrence.

En algunas personas, puede que el cáncer nunca desaparezca por completo. Estas personas puede que reciban tratamientos regularmente con quimioterapia, radioterapia, u otros tratamientos para tratar de ayudar a mantener el cáncer bajo control. Aprender a vivir con un cáncer que no desaparece puede ser difícil y muy estresante, ya que causa incertidumbre. Nuestro documento When Cancer Doesn’t Go Away provee más detalles sobre este tema.

Cuidados posteriores

Aun después de que finalice el tratamiento del cáncer de mama, los médicos querrán observarle rigurosamente. Es muy importante que acuda a todas sus citas de seguimiento. Durante estas visitas, los médicos le formularán preguntas sobre cualquier problema que tenga y le harán exámenes, análisis de laboratorio, radiografías y estudios por imágenes para determinar si hay signos de cáncer o para tratar efectos secundarios.

Casi todos los tratamientos contra el cáncer tienen efectos secundarios. Algunos de ellos pueden durar de unas pocas semanas a meses, pero otros pueden durar el resto de su vida. Éste es el momento de hacerle cualquier pregunta al equipo de atención médica sobre cualquier cambio o problema que usted note, así como hablarle sobre cualquier inquietud que pudiera tener.

Al principio, probablemente sus citas de seguimiento se programarán para cada 3 o 6 meses. Cuanto más tiempo esté libre de cáncer, menos citas necesitará. Después de 5 años, normalmente se hacen una vez al año. Si usted se ha sometido a una cirugía con conservación del seno, se necesitará hacer un mamograma alrededor de 6 meses después de completar la cirugía y la radiación, y luego mamogramas al menos cada año. Las mujeres que se han sometido a una mastectomía deben continuar los mamogramas anuales del seno remanente.

Si está tomando tamoxifeno o toremifeno, se debe someter anualmente a exámenes pélvicos, ya que estos medicamentos pueden aumentar su riesgo de cáncer de útero. Las mujeres que ya han pasado por la menopausia tienen el mayor riesgo. Asegúrese de notificar a su médico inmediatamente sobre cualquier sangrado vaginal anormal, tal como sangrado vaginal o manchado después de la menopausia, sangrado o manchado entre periodos menstruales o un cambio en sus periodos. Aunque esto usualmente es causado por una afección no cancerosa, también puede ser la primera señal de un cáncer uterino.

Si usted está recibiendo un inhibidor de aromatasa para cáncer de mama en etapa inicial, su médico querrá vigilar la salud de sus huesos y es posible que considere realizar pruebas de su densidad ósea.

Los otros estudios, como estudios de marcadores tumorales en sangre, pruebas sanguíneas de la función hepática, tomografías computarizadas, gammagrafías óseas y radiografías de tórax, no son parte convencional del cuidado de seguimiento, ya que no ayudan a la mujer tratada con cáncer de mama a vivir por más tiempo. No obstante, se realizarán estos estudios (como indicado) si usted presenta síntomas o surgen hallazgos durante el examen físico que sugieran que el cáncer ha regresado. Estas y otras pruebas también se pueden hacer como parte de la evaluación de tratamientos nuevos que se realiza en estudios clínicos.

Si los síntomas, exámenes o las pruebas indican que hay recurrencia, se pueden hacer estudios por imágenes, tal como radiografías de tórax, tomografías computarizadas, PET, MRI, gammagrafías óseas y/o una biopsia. Además, es posible que su médico busque células tumorales circulantes en la sangre o que mida los niveles sanguíneos de marcadores tumorales tal como CA-15-3, CA 27-29, o CEA. Los niveles sanguíneos de los marcadores tumorales aumentan en algunas mujeres si sus cánceres se han propagado a los huesos o a otros órganos, como el hígado. Estos niveles no están elevados en todas las mujeres con recurrencia, por lo que no siempre son útiles. Si estos niveles están elevados, su médico podría usarlos para vigilar los resultados de la terapia.

Si el cáncer recurre, su tratamiento dependerá de la localización del cáncer y de qué tratamientos ha recibido anteriormente. Podría incluir cirugía, radioterapia, terapia hormonal, quimioterapia, terapia dirigida o alguna combinación de estos tratamientos. Para más información sobre cómo se trata el cáncer recurrente, lea la sección, “Tratamiento del cáncer de mama invasivo según la etapa”. Para obtener más información general sobre cómo lidiar con la recurrencia, usted puede consultar nuestro documento (disponible en inglés) When Your Cancer Comes Back: Cancer Recurrence.

También es importante mantener un seguro médico. Las pruebas y las consultas médicas son costosas y, aunque nadie quiere pensar en el regreso de su cáncer, esto podría ocurrir.

Recurrencia - Otro cáncer después cáncer de mama
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Los sobrevivientes de cáncer pueden verse afectados por una serie de problemas de salud, pero a menudo su mayor preocupación consiste en enfrentarse nuevamente al cáncer. Si un cáncer regresa después del tratamiento, a esto se le llama recurrencia. Sin embargo, algunos sobrevivientes de cáncer pueden desarrollar un nuevo cáncer, no relacionado al primero. A este se le denomina “cáncer secundario”. Independientemente del tipo de cáncer que haya tenido, aún es posible padecer otro (nuevo) cáncer, incluso después de sobrevivir al primero.

Desafortunadamente, recibir tratamiento contra el cáncer no significa que no pueda padecer otro cáncer. Las personas que han tenido cáncer aún pueden padecer los mismos tipos de cáncer que otras personas padecen. De hecho, ciertos tipos de cáncer y sus tratamientos pueden estar vinculados a un mayor riesgo de ciertos cánceres secundarios.

Las mujeres que han tenido cáncer de mama pueden padecer cualquier tipo de cáncer secundario, pero tienen un mayor riesgo de:

  • Un segundo tipo de cáncer de mama (esto es diferente que el regreso del primer cáncer)
  • Cáncer de las glándulas salivales
  • Cáncer de esófago
  • Cáncer de estómago
  • Cáncer de colon
  • Cáncer uterino
  • Cáncer de ovario
  • Cáncer de tiroides
  • Cáncer de tejido blando
  • Melanoma de la piel
  • Leucemia mieloide aguda (AML)

El segundo tipo de cáncer más común que se observa en los sobrevivientes de cáncer de mama es otro cáncer de mama. El nuevo cáncer puede ocurrir en el otro seno, así como en el mismo seno de las mujeres que fueron tratadas con cirugía con conservación del seno (como una tumorectomía). El riesgo de un segundo cáncer de mama se incrementa, no importa qué tipo de tratamiento se utiliza para el primer cáncer, por lo que probablemente está relacionado con el mismo que causó el primer cáncer, como la genética o un factor de riesgo hormonal.

Para algunos cánceres secundarios, los factores de riesgo genéticos compartidos pueden desempeñar un papel. Por ejemplo, las mujeres con mutaciones en los genes BRCA tienen un alto riesgo de cáncer de ovario y cáncer de mama.

Cánceres relacionados con el tratamiento de radiación

En general, el riesgo de cáncer de pulmón no se incrementa después del cáncer de mama, pero es mayor en las mujeres que recibieron radioterapia para el cáncer de mama. El riesgo de cáncer de pulmón más alto se observa primero 10 años después de la radiación, y se va incrementando con el tiempo. El riesgo de cáncer de pulmón después de la radiación es aún mayor en las mujeres que fuman.

La radioterapia dirigida al seno también aumenta el riesgo de sarcomas de los vasos sanguíneos (angiosarcomas), de huesos (osteosarcomas) y de otros tejidos conectivos. Estos cánceres se observan con mayor frecuencia en el área del seno, la pared torácica restante, o en el brazo que ha sido tratado con la terapia de radiación. Este riesgo sigue siendo alto incluso 30 años después del tratamiento.

La radiación dirigida al seno está vinculada a un mayor riesgo de leucemia y síndrome mielodisplásico. En general, sin embargo, el riesgo es bajo (menos de medio punto porcentual).

Cánceres relacionados con la quimioterapia

Existe un pequeño riesgo de desarrollar leucemia y síndrome mielodisplásico después de la quimioterapia para el cáncer de mama en etapa inicial. El riesgo es mayor si se administra tanto quimioterapia como terapia de radiación. Algunos estudios descubrieron el mayor riesgo en las pacientes tratadas con medicamentos de quimioterapia conocidos como agentes alquilantes. El medicamento de quimioterapia, ciclofosfamida (Cytoxan®), que se utiliza comúnmente para tratar el cáncer de mama en etapa inicial es un agente alquilante. El riesgo de leucemia y síndrome mielodisplásico con el tratamiento con ciclofosfamida aumenta a medida que la cantidad del medicamento incrementa y a medida que aumenta la intensidad de la dosis (cuando se administran las dosis del medicamento con mayor proximidad). Sin embargo, un estudio reciente encontró un bajo riesgo general de leucemia y síndrome mielodisplásico en alrededor de la mitad del uno por ciento.

Cánceres vinculados al tratamiento con tamoxifeno

El tamoxifeno reduce la probabilidad de que el cáncer de mama con receptor hormonal positivo regrese. Además, reduce el riesgo de un cáncer de mama secundario. Sin embargo, el tamoxifeno aumenta el riesgo de cáncer de útero (cáncer de endometrio y el sarcoma uterino). Aun así, el riesgo general de cáncer de útero en la mayoría de las mujeres que toman tamoxifeno es bajo, y los estudios han demostrado que los beneficios de este medicamento en el tratamiento de cáncer de mama son mayores que el riesgo de un segundo cáncer.

Cuidados posteriores

Después de completar el tratamiento para el cáncer de mama, aún debe acudir a su médico regularmente para identificar signos de que el cáncer ha regresado o se ha propagado. Si no se les han extirpado ambos senos, usted necesita mamogramas anuales para detectar cáncer de mama. Las mujeres deben también seguir las guías sobre la detección temprana del cáncer de la Sociedad Americana Contra El Cáncer, y aquellas para el cáncer colorrectal y para el cáncer de cuello uterino. Los expertos no recomiendan ninguna prueba adicional para buscar cánceres secundarios a menos que usted presente síntomas.

Informe a su médico acerca de cualquier nuevo problema o síntoma, ya que podría deberse a que el cáncer está regresando o a una nueva enfermedad o un cáncer secundario. Por ejemplo, el sangrado menstrual anormal, como sangrado o manchado después de la menopausia o entre períodos puede ser un síntoma de cáncer de útero.

Los sobrevivientes de cáncer de mama deben evitar los productos del tabaco. El tabaco aumenta el riesgo de muchos tipos de cáncer y podría aumentar aún más el riesgo de algunos de los cánceres secundarios observados después de haber tenido cáncer de mama.

Para ayudar a mantener una buena salud, los sobrevivientes también deben:

  • Lograr y mantener un peso saludable
  • Adoptar un estilo de vida físicamente activo
  • Comer sanamente con un énfasis en los alimentos de origen vegetal
  • Limitar el consumo de alcohol a no más de una bebida por día

Estos pasos también pueden reducir el riesgo de algunos tipos de cáncer.

¿Hay avances en la investigación del cáncer de mama?
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En muchos centros médicos alrededor del mundo, se están realizando investigaciones sobre las causas, la prevención y el tratamiento del cáncer de mama.

Causas e investigación del cáncer de mama

Se siguen realizando estudios para descubrir los factores y hábitos en el estilo de vida que pueden alterar el riesgo de cáncer de mama. Los estudios en curso están evaluando los efectos del ejercicio, aumento o pérdida de peso y alimentación en el riesgo de cáncer de mama.

Los estudios sobre el mejor uso de las pruebas genéticas para detectar las mutaciones del BRCA1 y del BRCA2 continúan a ritmo acelerado. Los científicos también están explorando cómo las variaciones genéticas comunes pueden afectar el riesgo de cáncer de mama. Cada variante genética tiene sólo un efecto modesto en el riesgo (10 a 20 por ciento), pero al juntarse pueden potencialmente tener un gran impacto.

En los últimos años, las causas potenciales de cáncer de mama en el medio ambiente también han recibido más atención. Aunque mucha de la ciencia en este tópico aún está en sus etapas más iniciales, ésta es un área de investigación activa.

Actualmente se está realizando un estudio abarcador y a largo plazo, financiado por el National Institute of Environmental Health Sciences (NIEHS), para ayudar a encontrar las causas del cáncer de mama. En el estudio, conocido como “El Estudio de Hermanas” (Sister Study), se han inscrito 50,000 mujeres que tienen hermanas con cáncer de mama. Este estudio les dará seguimiento a estas mujeres por lo menos durante 10 años y recopilará información sobre los genes, el estilo de vida y los factores ambientales que pudieran causar cáncer de mama. Una rama de “El Estudio de Hermanas”, llamada “El Estudio de Dos Hermanas”, está diseñada para buscar las posibles causas de la aparición temprana del cáncer de mama.

Quimioprevención

La fenretinida, un retinoide, también está bajo estudio como una manera de reducir el riesgo de cáncer de mama (los retinoides son medicamentos relacionados con la vitamina A). En un estudio de poco alcance, este medicamento redujo el riesgo de cáncer de mama tanto como el tamoxifeno.

También se están estudiando otros medicamentos, tal como los inhibidores de la aromatasa para reducir el riesgo de cáncer de mama.

Cómo tomar decisiones sobre el DCIS

En algunas mujeres, el DCIS se convierte en cáncer de mama invasivo y algunas veces un área del DICS contiene cáncer invasivo. Sin embargo, en algunas mujeres puede que las células nunca invadan y se mantengan confinadas dentro de los conductos. Si las células no invaden, el DCIS no se puede propagar a los ganglios linfáticos ni a otros órganos, y por lo tanto no representa una amenaza para la vida. La falta de certeza sobre cómo se comportará el DCIS dificulta que las mujeres tomen decisiones sobre qué tratamiento recibir, si alguno. Los investigadores están buscando maneras para asistir con estos retos.

Los investigadores están estudiando el uso de computadoras y métodos estadísticos para calcular las probabilidades de que un DCIS en una mujer se convierta en invasivo. Algunos de estos métodos se basan en información clínica disponible rutinariamente sobre la paciente y su DCIS, mientras que otros también incluyen información sobre cambios en los genes del tumor. Otro método consiste en proveer asistencia para tomar decisiones Se formulan preguntas a la mujer con DCIS para ayudarla a decidir qué factores (tales como supervivencia, prevención de recurrencia, y efectos secundarios) considera más importantes para escoger un tratamiento.

Otro método consiste en identificar genes expresados por las células del DCIS usando una prueba, como la prueba Oncotype Dx DCIS Score. Esta prueba se puede usar para predecir la probabilidad de que regrese el DCIS de una mujer o de que se desarrolle un nuevo cáncer en el mismo seno si ella no recibe radiación. Sin embargo, hasta el momento, esta prueba no ha sido estudiada lo suficiente como para predecir el beneficio que alguien podría tener al recibir radiación después de la cirugía para el DCIS.

Otra reciente área de investigación y debate entre los especialistas del cáncer de mama consiste en si se debe cambiar el nombre de DCIS a uno que enfatice que este no es un cáncer invasivo para ayudar a algunas mujeres a evitar un tratamiento demasiado agresivo.

Nuevas pruebas de laboratorio

Células tumorales circulantes

Es posible que en muchas mujeres con cáncer de mama algunas células se separen del tumor e ingresen a la sangre, según lo han reportado los investigadores. Estas células tumorales circulantes se pueden detectar con pruebas de laboratorio sensibles. Aunque estas pruebas pueden ayudar a predecir a cuáles pacientes el cáncer les podría regresar, no está claro que el uso de estas pruebas ayudará a las pacientes a vivir por más tiempo. Podrían ser potencialmente útiles en mujeres con cáncer de mama avanzado para ayudar a determinar si los tratamientos están surtiendo efecto.

Estudios por imágenes más recientes

Actualmente se están estudiando métodos por imágenes más nuevos para evaluar anomalías que puedan ser cánceres de seno.

Mamocintigrafía o gammagrafía (imaginología molecular del seno)

En la gammagrafía del seno, se inyecta en una vena un trazador ligeramente radioactivo, llamado tecnecio sestamibi, el cual se une a las células del cáncer de mama, y luego se utiliza una cámara especial para detectarlas.

Esta técnica sigue siendo estudiada para determinar si puede ser útil en la búsqueda de cánceres de seno. Algunos radiólogos creen que puede ser útil para observar áreas sospechosas encontradas en los mamogramas convencionales, aunque su función exacta aún no está clara. La investigación actual está dirigida a mejorar la tecnología y evaluar su uso en situaciones específicas, tales como en caso de senos densos en mujeres más jóvenes. Algunos estudios preliminares han sugerido que puede ser casi tan preciso como los exploradores más costosos de imágenes por resonancia magnética (MRI). Esta prueba, sin embargo, no reemplazará su mamograma de detección usual.

Varios otros métodos por imágenes, incluyendo las imágenes térmicas (termografía), se discuten en nuestro documento Mamogramas y otros estudios por imaginología de los senos.

Tratamiento

Cirugía oncoplástica

La cirugía con conservación del seno (tumorectomía o mastectomía parcial) a menudo se puede usar para los cánceres de seno en etapas tempranas. Sin embargo, en algunas mujeres los senos pueden quedar con tamaños y/o formas diferentes. Para los tumores más grandes, puede que ni siquiera sea posible, y que se necesite una mastectomía en lugar de la cirugía conservadora del seno. Algunos médicos resuelven este problema mediante la combinación de cirugía del cáncer y técnicas de cirugía plástica, lo que se conoce como cirugía oncoplástica. Esto normalmente conlleva darle una buena forma al seno cuando se hace la cirugía inicial, y también puede significar que haya que operar el otro seno para que ambos senos sean más simétricos. Este enfoque aún es relativamente nuevo, y no todos los médicos lo consideran apropiado.

Nuevos medicamentos de quimioterapia

Los cánceres de seno avanzados a menudo son difíciles de tratar. Por lo tanto, los investigadores están siempre descubriendo nuevos medicamentos.

Se ha desarrollado una clase de medicamento que ataca a los cánceres causados por mutaciones del gen BRCA. Esta clase de medicamentos, llamados inhibidores de PARP, ha demostrado ser prometedora en estudios clínicos para el tratamiento de los cánceres de seno, ovario y próstata que se habían propagado y que eran resistentes a otros tratamientos. Se están llevando a cabo más estudios para saber si este medicamento puede ayudar a las pacientes que no tienen mutaciones del gen BRCA.

Terapias dirigidas

Las terapias dirigidas son un grupo de medicamentos más nuevos que se aprovechan específicamente de los cambios genéticos en las células que causan cáncer.

Medicamentos que atacan a HER2: actualmente se está utilizando un número de medicamentos que atacan a la HER2, incluyendo trastuzumab (Herceptin), pertuzumab (Perjeta), ado-trastuzumab emtansina (Kadcyla) y lapatinib (Tykerb). Se están desarrollando y probando otros medicamentos.

Medicamentos contra la angiogénesis: para que los cánceres crezcan, los vasos sanguíneos tienen que desarrollarse para nutrir a las células cancerosas. Este proceso se llama angiogénesis. El análisis de la angiogénesis en muestras de cáncer de mama puede ayudar a establecer el pronóstico. Algunos estudios han encontrado que los cánceres de seno que están rodeados de muchos vasos sanguíneos pequeños nuevos son más propensos a ser agresivos. Se necesitan más investigaciones para confirmar esto.

El bevacizumab (Avastin) es un ejemplo de un medicamento anti-angiogénesis. Aunque el bevacizumab no resultó ser muy útil en el tratamiento del cáncer de mama avanzado, es posible que este método resulte aún útil en el tratamiento de cáncer de mama. Se están probando otros medicamentos anti-angiogénesis en varios estudios clínicos.

Otros medicamentos dirigidos: el everolimus (Afinitor®) es un medicamento de terapia dirigida que parece ayudar a los medicamentos de terapia hormonal a funcionar mejor. Se aprobó para ser usado con exemestano (Aromasin) en el tratamiento de cáncer de mama avanzado con receptor hormonal positivo en mujeres que han pasado por la menopausia. El everolimus también se ha estudiado con otros medicamentos de terapia hormonal y para el tratamiento del cáncer de mama en etapas más iniciales. En un estudio, el letrozol junto con el everolimus tuvo mayor efecto que el letrozol solo en reducir el tamaño de los tumores del seno antes de la cirugía. También parece ayudar en el tratamiento de cáncer de mama avanzado con receptor hormonal positivo cuando se añade al tamoxifeno. El everolimus también se está estudiando en combinación con quimioterapia y el medicamento dirigido trastuzumab. Actualmente, se estudian también otros medicamentos parecidos al everolimus.

En los últimos años, se han identificado otros blancos potenciales de nuevos medicamentos contra el cáncer de mama. Actualmente se están estudiando medicamentos basados en estos blancos, pero la mayoría aún se encuentra en fases iniciales de estudios clínicos.

Bifosfonatos

Los bifosfonatos son medicamentos que se usan para ayudar a fortalecer y reducir el riesgo de fracturas en huesos que han sido debilitados por el cáncer metastásico del seno. Ejemplos de éstos son el pamidronato (Aredia) y el ácido zoledrónico (Zometa).

Algunos estudios han sugerido que el ácido zoledrónico puede ayudar a que otras terapias sistémicas (como el tratamiento hormonal y la quimioterapia) funcionen mejor. En un estudio de mujeres tratadas con quimioterapia antes de la cirugía, los tumores de las mujeres que recibieron ácido zoledrónico con quimio se redujeron más que los tumores de las mujeres que sólo recibieron quimioterapia.

En otros estudios se ha analizado el efecto de administrar ácido zoledrónico con otros tratamientos adyuvantes (como quimio o terapia hormonal). Hasta el momento, los resultados han sido mixtos. Algunos estudios han mostrado que este método ayudó a reducir el riesgo de que el cáncer regresara, pero otros estudios no han mostrado este efecto. Los resultados de un estudio vincularon el uso de estos medicamentos con quimio adyuvante con un aumento en el riesgo de cáncer de mama recurrente en mujeres más jóvenes. En general, la información obtenida no apoya el uso de bifosfonatos como parte de la terapia convencional para el cáncer de mama en etapa inicial.

Denosumab

El denosumab (Xgeva, Prolia) también se puede usar para ayudar a fortalecer los huesos y reducir el riesgo de fracturas en huesos que han sido debilitados por el cáncer metastásico del seno. Actualmente se realizan estudios para determinar si este medicamento puede ayudar a los tratamientos adyuvantes a funcionar mejor.

Vitamina D

Un estudio reciente encontró que las mujeres con cáncer de mama en etapa inicial que tuvieron deficiencias de vitamina D tenían una mayor probabilidad de que sus cánceres regresarán en una parte distante del cuerpo y de tener un pronóstico menos favorable. Se necesitan más investigaciones para confirmar estos resultados. Aún no está claro si el consumo de suplementos de vitamina D sería beneficioso. No obstante, tal vez quiera consultar con su médico sobre someterse a una prueba para determinar si sus niveles de vitamina D son saludables.